Libre
Comercio y mujeres
Los Tratados de Libre Comercio
(TLCs), como proyectos anexionistas de las economías
nacionales de las Américas a los Estados
Unidos y Europa y al servicio de los intereses
de empresas multinacionales, es la continuación
y profundización de un modelo neoliberal
que han producido profundas transformaciones e
impactos negativos en la vida de las mujeres y
en el acceso a sus más fundamentales derechos
humanos.
Trabajo
Las reglas de comercio que se están generalizando
en el mundo tienen un efecto muy grande en la
estructura y la forma del empleo. Pues el fin
fundamental de la producción no es la satisfacción
de las necesidades de la sociedad sino la generación
de ganancias aún a costa de la integridad
de la población.
Las mujeres en esta realidad son
quienes más han perdido pues muchos empresarios
las contratan en el marco de la informalidad para
sustituir a trabajadores despedidos, pues las
mujeres ganan menos en promedio que los hombres
y por sus roles de género son más
propensas a aceptar condiciones de mayor sacrificio
en el trabajo. Casos en que se condiciona brutalmente
a las trabajadoras incluso a no embarazarse para
no perder el empleo son conocidos y comunes, abusos
y maltratos por su condición de maternidad,
no respeto a la inamovilidad en caso de embarazo,
son frecuentes.
La propuesta de los TLCs está
orientada a fomentar la liberalización,
la privatización y el comercio de servicios.
El Estado va a disminuir aún más
su cobertura en servicios de salud, educación
fiscal y gratuita, y otros servicios sociales
importantes. Menos aún estará en
posibilidades de promover políticas públicas
orientadas a cubrir las necesidades de la vida
cotidiana: cuidado de los hijos pequeños,
atención de los ancianos, cuidado de los
enfermos.
Esos recortes en costos sociales
por parte del Estado han significado en los hechos
que sus costos han sido trasladados al trabajo
no remunerado de las mujeres. Las Naciones Unidas
han estimado que el valor global del trabajo no
remunerado de las mujeres en el mundo asciende
a once billones de dólares anuales (11.000.000.000
$US).
La relación con
el medioambiente
Las mujeres indígenas,
campesinas, afrobolivianas, trabajadoras del campo,
e incluso en las ciudades tenemos una relación
particular con el medioambiente, existe entre
las mujeres una preocupación particular
por mantener el medioambiente sano, limpio, cuidado.
Sin embargo la propuesta de los
Tratados de Libre Comercioa través de lo
que son las políticas de patentes, las
protecciones para las inversiones, la liberación
de las multinacionales de las responsabilidades
con el cuidado y protección del medioambiente
están vulnerando ese interés social
colectivo de las comunidades.
El conocimiento
Los TLCS están promoviendo el uso y el
monopolio de las patentes como una forma de “privatizar”
elementos de la naturaleza y de la vida. Tradicionalmente,
el conocimiento de los pueblos sobre el cuidado
de la salud, sobre la utilización de las
propiedades de las plantas o de los animales en
procesos de curación de enfermedades está
en manos de las mujeres, sobre todo de las mujeres
mayores, las viejas. Ese conocimiento es vulnerado
por las políticas de libre mercado y de
apropiación del conocimiento que es un
bien social común de las colectividades.
Economías locales
Los TLCs propugnan la liberalización de
los mercados y la libre competencia y somete a
las pequeñas economías campesinas
a incorporarse a un mercado en el marco de la
libre competencia.
En Bolivia, la libre competencia instaurada desde
1985, ha destrozado la economía campesina
y eso ha conllevado cambios muy profundos: ha
generado una migración creciente sobre
todo de los hombres hacia las ciudades y centros
de movimiento económico, fenómeno
que crece cada año y que ha modificado
los roles y la propia estructura familiar y comunitaria,
afectando principalmente a las mujeres que ahora
deben asumir el mayor peso del trabajo agrícola
y familiar en la mayor desprotección por
parte del Estado y sin los derechos a la propiedad,
la participación, la representación
ni el reconocimiento social a su papel.
La profundización de la pobreza
Actualmente existen más de 1.000 millones
de personas en el mundo que viven en pobreza extrema.
De ese total, dos tercios (700 millones), son
mujeres. La pobreza obliga a que cada vez más
mujeres asuman la responsabilidad de ser jefe
de familia. Por ello es que –no en vano-
se ha hablado de la “feminización
de la pobreza” pues son las mujeres quienes
dan el rostro a las ciudades y el campo realizando
el trabajo en las calles, como vendedoras, como
recolectoras de desechos.
Son millones las mujeres que en
el mundo se ven obligadas a migrar hacia las ciudades
de América Latina y hacia las metrópolis
de Estados Unidos y Europa para realizar trabajos
domésticos mal pagados. Y miles de mujeres
son explotadas y empujadas a la prostitución
como efecto de la pobreza.
Qué hacer frente los TLCs
Las mujeres son marginadas de la toma de decisiones
en diferentes espacios desde los más personales
y cotidianos hasta los comunitarios y colectivos.
Esto hace que la demanda de que la toma de cualquier
decisión debe ser consultada y tomada de
manera equitativa sea una demanda central desde
las mujeres.
La Fundación Solón siempre ha situado
la cuestión de género en el centro
de las luchas y propuestas del Movimiento Boliviano
por la Soberanía y Integración Solidaria
de los Pueblos. El área “Mujer, Identidad
y Trabajo” de la Fundación Solón
organizó dos talleres en mayo de 2002 en
La Paz referidos a los impactos del ALCA en las
mujeres y especialmente en los derechos de las
mujeres trabajadoras. Se ha producido también
un boletín TUNUPA al respecto. La Fundación
es miembro del Comité de Mujeres de la
Alianza Social Continental y sigue participando
en varios talleres internacionales sobre el tema.
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