Se
nota una evolución significativa en el
reconocimiento de la mujer en el último
período. Hay más presencia femenina
en las organizaciones, más conciencia del
tema de género y más reflexión
sobre el papel de las mujeres en la sociedad.
Sin embargo, la situación real
de las mujeres no ha mejorado. En realidad,
la calidad de vida de la mayoría de las
mujeres ha empeorado dramáticamente.
Una de las razones principales
de este rezago es que por muchos años la
lucha por la igualdad de las mujeres en la sociedad
ha dejado de lado el tema de la economía
y los problemas estructurales para concentrar
sus fuerzas en problemáticas como la participación
social y política, la lucha contra la violencia,
los derechos sexuales y reproductivos, los derechos
políticos, y en menor medida los derechos
sociales y culturales.
Todos esos esfuerzos han chocado
con una poderosa estructura de dominio y control
mundial que imposibilitan que las declaraciones
y acuerdos para el respeto de los derechos humanos
de las mujeres se cumplan.
La Fundación Solón
ha concentrado sus esfuerzos en atacar
las causas estructurales de la marginalidad y
discriminación de las mujeres.
En Bolivia no se puede cuestionar el sistema patriarcal
sin denunciar el impacto de un sistema colonial
que ha creado una cultura de prácticas
de discriminación racial y sociocultural.
La vigencia de una sociedad “pigmentocrática”
significa que las mujeres indígenas son
siempre las más oprimidas, aún por
otras mujeres debido a la “jerarquización”
de culturas e identidades que se mantienen desde
la época colonial.
Además, la globalización
financiera y el modelo neoliberal que
ya se viene aplicando en nuestros países
desde hace varios años ha profundizado
las divisiones y ha ocasionado peores impactos
en la vida de las mujeres y en el acceso
a sus más fundamentales derechos humanos.
Un ejemplo claro fue la privatización
del agua en Cochabamba, que tuvo un impacto particularmente
fuerte en las mujeres. El contrato que firmó
el gobierno boliviano con la transnacional norteamericana
Bechtel entregó a la empresa las fuentes
comunitarias del agua que normalmente son administradas
por las mujeres. La subida de precios afectó
directamente a las mujeres porque son ellas las
que normalmente cuidan el agua para la familia
y las cosechas.
Las mujeres no han permanecido
con los abrazos cruzados frente al ataque del
sistema deparador neo-colonial y globalizado.
Las mujeres en Bolivia, inspiradas
en la larga trayectoria de resistencia como la
de Bartolina Sisa en sus rebeliones contra los
españoles en el siglo XVIII, siguen
resistiendo activamente. En Cochabamba,
por ejemplo, han sido las mujeres quines empezaron
a movilizar a la gente contra la privatización
del agua. Ahora son las mujeres toman la iniciativa
y plantean propuestas para la Asamblea Constituyente.
La Fundación Solón
intentar recuperar estas reivindicaciones y propuestas
de las mujeres en los movimientos sociales y de
amplificar el tema de género dentro de
los movimientos globales, especialmente en lucha
contra los Tratados de Libre Comercio y la privatización
del agua.
Derechos de las trabajadoras
del hogar: La Fundación Solón
ha participado desde los años noventa en
la lucha por los derechos de las trabajadoras
del hogar y por una legislación que las
protege. Es un tema que toca las fibras más
íntimas de una sociedad patriarcal y colonial
sobre la que se erigen jerarquías y discriminaciones
profundas.
Hablar de trabajo doméstico
en las sociedades actuales no solamente equivale
a hablar del “lugar natural” de la
mujer, sino además de un trabajo totalmente
desvalorizado e invisibilizado. La Fundación
Solón ha sido parte del Comité Impulsor
por una nueva ley, y elaboró materiales
y comunicaciones cuando la Federación Nacional
de Trabajadoras del Hogar (FENATRAHOB) decidió
iniciar una campaña para afirmar sus derechos
y mejorar sus condiciones. >
Más información
Agua es vida, no mercancía:
Según varios estudios, indígenas
y mujeres en todo el mundo, y en particular en
los países del sur, son quienes más
sufren las consecuencias de estas políticas,
pues afectan los espacios de poder que tienen,
inciden en su vida cotidiana y sus derechos humanos.
Las mujeres no sólo juegan un papel fundamental
en la gestión cotidiana del agua sino que
son poseedoras de una visión de cuidado
en relación al agua, precisamente por su
vinculación con el cuidado de la vida;
ellas son quienes realizan normalmente el trabajo
más pesado en la provisión y acceso
a este recurso. La Fundación Solón
trabaja con las mujeres en los movimientos sociales
para compartir experiencias y plantear propuestas
por una visión distinta de manejo de este
recurso esencial para la vida.
>Más información
Mujeres y libre comercio:
Los Tratados de Libre Comercio (TLCs), como proyectos
anexionistas de las economías nacionales
de las Américas a los Estados Unidos y
Europa, y al servicio de los intereses de empresas
multinacionales, son la continuación y
profundización de un modelo neoliberal
que ha producido profundas transformaciones e
impactos negativos en la vida de las mujeres y
en el acceso a sus más fundamentales derechos
humanos. La Fundación Solón siempre
ha situado la cuestión de género
en el centro de las luchas y propuestas del Movimiento
Boliviano por la Soberanía y Integración
Solidaria de los Pueblos y también como
miembro del Comité de Mujeres de la Alianza
Social Continental y la Red Latinoamericana de
Mujeres Transformando la Economía. >Más
información
Asamblea Constituyente
y Género: La larga lucha de los
movimientos sociales por una Asamblea Constituyente
es una oportunidad clave para atacar el sistema
patriarcal y las graves injusticias con las mujeres
en Bolivia. Es también una oportunidad
de plantear las propuestas de las mujeres sobre
temas claves que afectan su vida. La Fundación
Solón está trabajando con redes
de mujeres en los movimientos sociales para proponer
artículos en la nueva constitución
especialmente en las áreas del agua y libre
comercio. >Más
información
Cuando uno se pregunta por qué tantas iniciativas
de políticas, propuestas, convenios, acuerdos,
leyes y convenciones no han logrado cambiar esta
situación de pobreza y marginalidad de
las mujeres, y por tanto la reproducción
de relaciones de dominación entre mujeres
y hombres así como las enormes brechas
entre mujeres de diferentes clases sociales en
cuanto al acceso a sus derechos de ciudadanía.
La respuesta está ahí: se aplica
un modelo inhumano que privilegia la ganancia,
el dinero, antes que la vida y la solidaridad.
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