Aguas
del Illimani: La Paz y El Alto
Antecedentes
El 24 de julio
de 1997 el gobierno de Gonzalo Sánchez
de Lozada dio luz verde a la primera experiencia
privatizadora del agua en Bolivia entregando en
concesión el servicio de agua potable y
alcantarillado de La Paz y El Alto a Aguas del
Illimani Sociedad Anónima (AISA), un consorcio
dirigido por la transnacional francesa Suez Lyonnaise
des Eaux.
En 20 años
la población de El Alto ha crecido demasiado
y también sus necesidades de servicios
básicos. Nueve distritos tiene la ciudad
y no todos son atendidos por la empresa que se
hizo cargo del servicio. AISA se opuso sistemáticamente
a atender a los barrios más alejados y
por eso los vecinos se levantaron.
La Federación
de Juntas Vecinales de El Alto pidió con
buenas maneras a AISA que demuestre que su contrato
le libra de asistir a los más necesitados.
Pero los empresarios siempre reaccionaron con
soberbia a las demandas de diálogo de la
gente. Muestren tres razones para que nos vayamos,
pedía la empresa y los vecinos les dieron
14 razones, pero no fue suficiente.
Movilización.
Casi 580 juntas
vecinales se movilizaron contra la transnacional
y su “contrato amañado” a fines
de 2004 y principios de 2005. El actual Ministro
del Agua Abel Mamani hizo 11 días de huelga
de hambre reclamando derechos para El Alto cuando
fungió como dirigente de la Federación
de Juntas Vecinales.
El agua
un derecho no una mercancía.
El movimiento
vecinal obligó al gobierno del ex presidente
Carlos Mesa a iniciar la terminación del
contrato con AISA luego de 10 días de paro
cívico en El Alto. Su lucha consiguió
resultados concretos. Antes les cobraban 249 dólares
para la conexión de alcantarillado y 196
dólares para la conexión de agua
potable; y con la lucha se logró bajar
los costos a 180 dólares para el alcantarillado
y 155 para el agua potable.
La
movilización sirvió porque ahora
muchos barrios ya tienen agua. Ha quedado claro
en la mente de casi todos los luchadores sociales
de El Alto que el agua es un derecho y no una
mercancía.
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