Amates
LA CONQUISTA INTERMINABLE
En 1992, Walter Solón Romero
de nuevo sorprende al mundo artístico,
esta vez pintando y dibujando una serie de cuadros
sobre corteza de árbol, o sea el papel
amate utilizado por los mayas antes y después
de la conquista. Este género del arte se
relaciona con su tema histórico, pues los
mayas (y otros pueblos indígenas) siguen
siendo víctimas de nuevos conquistadores.
La tesis de Solón se comprueba.
Un poco más de un año después
de la exposición, la guerrilla zapatista
de Chiapas se rebela contra el colonialismo interno
y opresión intolerable que sufren los mayas
de hoy. Los ejemplos bolivianos de la opresión
de la conquista interminable en esta serie de
cuadros son los rebeldes del Altiplano, Tupac
Katari y Bartolina Sisa, cuyo dolor se repite
hoy día en sus descendientes.
Cuando hay un mensaje histórico
actualizado, es difícil divorciar la estética
artística de lo social. Sin embargo, en
estos amates, Solón comprueba una vez más
que el dibujo es fundamento del arte y un medio
poderoso para expresar emociones universales.
Aparece algún color, rojo de la sangre,
verde de la esperanza, pero son las líneas
de su dibujo que nos desgarran nuestras apatías
y despiertan el amor hacia el oprimido.
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