TITULO: Mensaje de Patria Libre, Nuevo Mural de Walter Solón Romero
AUTOR: Hugo Poppe E.
FECHA: 1957, 22 de diciembre
LUGAR: La Paz - Bolivia
PUBLICADO EN: El Diario, Segunda Sección, Artes y Letras
CODIGO: SSOLON-064

MENSAJE DE PATRIA LIBRE, NUEVO MURAL
DE WALTER SOLON ROMERO
Por Hugo Poppe E.
(Especial para el Diario)

El movimiento pictórico de Bolivia tiene antecedentes raigales tan añejos como el propio país, cuyo pasado se oculta en la bruma de milenios. Hay trabajos que pertenecen a la edad de piedra, de innegable valor artístico, aunque apenas conocidos, como casi todo el arte boliviano, variado y rico. La pintura colonial, muy valiosa, que floreciera en Chuquisaca, Potosí y La Paz desde los primeros tiempos de la incorporación del Collasuyo a la Corona de Castilla, recién comienza a exhumarse y a ser estudiada en forma sistemática. Asimismo, en la actualidad, la pintura mural, de personalidad definida y vigor renovado, permanece prácticamente ignorada. A este respecto, es ilustrativo este juicio de A.C. Sica: En Bolivia, a pesar de los extraordinarios motivos que ofrece la naturaleza y el hombre, NADA SE HA PINTADO. Sólo tengo noticias de dos ensayos en la Escuela de Warisata, uno de Marco Aurelio López Lomba, el que introdujo la técnica... el otro es de Fuente Lira... Un uruguayo y un peruano, ningún boliviano. (1). El juicio del catedrático argentino de la Universidad de Córdoba es de 1955, y para entonces ya habían sido ejecutados muchísimos murales por artistas nacionales. Entre éstos, especialmente Walter Solón Romero, de vasta experiencia y el grupo Cultural ANTEO -de jóvenes, pintores, intelectuales, poetas-, que aquél jefaturiza, cultivan intensamente el muralismo, movimiento artístico que tiene su centro en la ciudad de Sucre.

Los locales de enseñanza son el mejor albergue para su arte. Universidad, escuelas y colegios han visto embellecidos sus muros en función pedagógica que se difunde con el mensaje de belleza de estos artistas que producen y pintan bajo el impulso apasionado y sereno de su genio creador, y enseñan prácticamente a todos los que se acercan con inquietud perseverante que los ha convertido en discípulos aventajados .

El 3 de diciembre, el Grupo ANTEO ha hecho entrega de nuevos murales en el Salón de Honor del Colegio Nacional Junín. Walter Solón Romero, Jorge Imaná Garrón, Gil Imaná Garrón y Lorgio Vaca Durán ejecutaron para los estudiantes de este establecimiento el Tríptico de Bolivia y Mensaje de Patria Libre, murales al duco que reiteran la buena tradición de la pintura boliviana y la calidad de la escuela de estos artistas.

Walter Solón Romero luce sólida formación en todo lo que atañe a las artes plásticas y particularmente al muralismo. Ha viajado mucho. Tiene vivencias inolvidables de sus visitas a Chile, México, Europa y conserva de los renacentistas italianos y de sus murales de Tun Huan de la China enseñanzas que las aprecia insustituibles.

Seguramente constituye el valor mejor logrado y maduro de Bolivia en material de pintura mural. Estudioso de lo esotérico de este arte monumental, se renueva constantemente y cada uno de sus trabajos abona progreso y novedad. Diríamos, atormentado por descubrir los medios técnicos para llevar a la pintura las dimensiones fundamentales de la realidad dialéctica. Solón está en camino de precisar su propia definición estética en función de los valores espacio, tiempo y movimiento comprendidos como elementos de una esfericidad cósmica innegable. Quien sabe si esta preocupación del artista explica la evolución y diferencias de sus murales.

En Sucre ha pintado algo más de media docena, entre frescos y ducos, con acendrada constancia. Mensaje de Patria Libre es el último y ocupa una superficie de cuarenta y ocho metros cuadrados en la pared testera de salón de actos públicos del Colegio Junín. Tiene de común con los anteriores el tema histórico que desarrolla. Y, justamente, el rasgo que tipifica a los murales de todos los del grupo ANTEO, es ese inconfundible sentido nacionalista de su pintura que encuentra en nuestro pasado, crisol grandioso, el mejor motivo argumental para sus obras. Difundirlo es la misión de su destino de artistas. Por este camino aspiran hacer que afloren en el plano del consciente boliviano las fuerzas, enseñanzas y potencias que alienta el impulso de nuestra formación nacional. El yanacona que cobra a la tierra su cosecha desde la noche de los tiempos, ocupa el extremo izquierdo del muro seguido por los mitayos de Potosí con el dolor y la fatiga estereotipados en sus carnes, al modo que los describe Capoche. En un plano posterior, iluminado con la luz que llega de lejos, de allende los mares, están los próceres del pensamiento libre: Sucre y Simón Rodríguez que llevaron hasta el pueblo el primer periódico nacional que, en bella metáfora, emerge de una prensa volante, como El cóndor de Bolivia, cuyas gigantescas alas -rojas y azules- cubren toda un época de la historia del pensamiento boliviano que encuentra sus orígenes en el legendario Tiahuanacu simbolizado por la clásica Puerta del Sol. Ahí están también los trabajadores de todas las banderas siguiendo con paso firme su marcha. Un plano superior, infinito como el cielo es el ideal de Mar, supremo y permanente para todo boliviano, y verde como la esperanza que jamás muere. Sintetizando historia, tradición y aspiraciones se yergue el hondero mestizo que mira certero el porvenir porque ha quebrado frenos y armaduras en su empuje visionario.

Este nuevo mural es francamente innovador, lo mismo para la propia orientación plástica del grupo ANTEO cuanto para el movimiento pictórico general.

En todos sus elementos descubrimos un tratamiento nuevo original. El empleo y la concepción de la línea que juegan la misma función que tienen en los murales anteriores del Grupo. La línea no delimita formas; las recrea y las anima en conexión especial constructiva. No es ya el color el único elemento que define o que ES en los espacios, diremos vacíos, de los murales de antes. En el Mensaje de Patria Libre, la línea constituye el elemento con que se construye tales espacios, y Solón consigue efectos que niegan el “vacío” sin recargar la superficie. Asimismo, línea y color conjuncionados, revisten con ropaje de un dinamismo de gran efecto plástico las limitaciones formales de superficies figurativas. Lo que abstraído y aislado del conjunto semejará una incongruente fuga abstraccionista, descubre su función realista, directa y clara, en la necesaria integrante del conjunto. La composición, por estas parcialidades de paradoja no abandona el sentido de integra unidad que caracteriza a la maestría compositiva de este alarde del dominio de la técnica muralista.

La fuerza quinética ha sido conseguida con la multiplicidad focal de la luz, cuyo tratamiento, que debe destacarse, resuelve problemas de ordinario reservados a la perspectiva. Y no se pueden pensar en defectos de composición o de comprensión adecuada de este elemento por falta de penetración suficiente en la técnica del caso. Con discriminada maestría se ha dado a la luz un tratamiento muralista idóneo que demuestra las peculiaridades de la composición de este arte monumental. La vibración del color de cada segmento se coordina en una unidad paradojal, sugerente y quinética. La función arquitectónica en que ha sido concebido el mural da al espectador todo el mensaje de emoción plástica, vital y de gran belleza que perteneciera confirmar una fuerte Einfühlung de nuestro artista. La justa valoración de los elementos propiamente pictóricos y su empleo y tratamiento adecuados sin recurrir a otros artificios que se difunden desde hace algún tiempo, logra la fuerza expresiva de la obra.

Un estilo maduro, definido y firme, imprime a una producción del sello de espontaneidad y limpieza. Es lo que se patentiza en Mensaje de Patria Libre. Vibra en la obra la lozana frescura de su transparencia equilibrada sin contradicciones, carente de resistencias para su comprensión directa y placentera. Línea y color parecían jerarquizados como elementos plásticos que encajan en los dominios de una realidad más cierta y vital, cuyas dimensiones verdaderas, como decíamos precedentemente, inquietan y agitan al artista y le hacen reflexionar sobre la valoración que en la plástica deben tener aquellos en la intimidad de su autentico devenir.

El efecto del acabado, por el tratamiento del muro, nos presenta un duco con la apariencia del buen fresco. La textura que resulta del ponsear, perseverante, que apreciábamos como un mérito, desaparece y resulta superado por el empleo de transparencias; transparencias que cual lacas singulares, atribuyen cierta atmósfera de vibración intensa a una sucesión de planos para crear volúmenes o sugerir profundidad y distancias de neto realismo con evidente riqueza cromática de muy buen efecto.

Solón Romero jugó al Grupo ANTEO una carta desusada, por desconocida, aunque indudablemente legitima, porque con este mural se fue muy lejos del propio grupo que jefaturiza a sus murales anteriores que los considerábamos muy representativos de su genio productor de belleza Jaime Zudañez, La Despedida de Moreno, Manuel Rodríguez de Quiroga, Mensaje a los Maestros del Futuro, etc., representan una época en la pintura mural boliviana. Con Mensaje de Patria Libre se abre otra nueva para el mismo Solón Romero. Este mural tiene una indudable grandeza de expresión que unifica la belleza de su estructura estética en ese tronco temático maravilloso que alienta lo mejor de nuestra formación histórica y social.

Sucre, diciembre de 1957.