CUADERNO BORRADOR
DOS EXPOSICIONES
En el Salón de Honor de la Universidad Mayor de San Andrés luce en estos días una bella muestra de marcos coloniales.
Se trata de una de alta expresión de nuestra artesanía colonial. La belleza y el espíritu con que han sido tallados demuestran un viejo arte que va desapareciendo en calidad. Los maestros coloniales, pese a su torpeza, adquieren hoy en día una calidad casi expresiva frente al observador.
Junto a los marcos figuran también algunos objetos tallados bajo la misma reminiscencia colonial. Son objetos verdaderamente artísticos.
El público que va a ver la muestra de marcos expuesta en esta exposición tiene el placer de poder sentarse en curules tallados con más primor que aquellos que servían de asientos a los magistrados romanos.
La intención de esta muestra es loable. La fraternidad que se ha preocupado
de exponerla nos merece respeto. Ha dejado de bailar el cha, cha, cha y se ha
dedicado a los marcos.
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A menos de un kilómetro de la Universidad, en un pequeño salón -deficiente para cualquier exposición de calidad- se presenta la muestra de pintura sucrense del grupo ANTEO.
A nuestro juicio la actividad pictórica de este año viene a concluir con dos muestras de alto valor; La exposición del grupo Anteo y la inauguración del mural últimamente descubierto en un Avenida de nuestra ciudad.
Cuatro pintores llevan por varias ciudades de Bolivia esta muestra. La preside el famoso muralista sucrense Walter Solón Romero que al mismo tiempo presenta algunas fotografías de murales realizados en Sucre y en Santiago de Chile.
Los Hermanos Imaná Garrón han constituído una revelación plástica y aunque entre ellos existe una influencia fuerte, sus cuadros nos han librado por un momento de lo morboso pictórico a lo que ya estamos acostumbrándonos.
A Lorgio Vaca lo conocimos hace años. Su actual producción ha mejorado enormemente. Vaca ha sufrido una influencia decisiva y beneficiosa de sus compañeros de grupo.
Solón Romero es ya una figura consagrada en nuestro medio y poco podemos aportar a lo dicho por la crítica nacional.
Esta nota no corresponde a un juicio crítico, es simplemente un resultado de nuestra emoción al observar dos hermosas exposiciones: una de bellos marcos y otra donde se anuncia la verdadera personalidad de la pintura boliviana.
GUS