Pintura boliviana en Santiago de Chile
EXPOSICIÓN DE SOLÓN ROMERO
UN joven pintor boliviano, cuyas aptitudes pictóricas merecen cálido elogio, acaba de celebrar una exposición de sus obras en la Sala de la Universidad de Chile, auspiciada por el Instituto de Extensión de Artes Plásticas. Walter Solón Romero cultiva la acuarela con verdadera maestría, pese a su juventud. Se diría que son producciones de hombre más maduro. Témperas dibujos y xilografías completan el número de cincuenta obras, todas ellas tan interesantes como demostrativas. Un solo cuadro al óleo, ejecutado a la espátula, nos dá cuenta de sus condiciones de paisajista. Los temas, captados en su país, presentan asuntos de la tierra del Altiplano y gozan de la luz y del aura serena, casi inmóvil, de esas altitudes. Algunos “abstractos”, contribución inevitable a la moda mas reciente, nos permiten apreciar no tan sólo la valentía del artista sino la originalidad de su pensamiento...
De las diez témperas que figuran en el conjunto que comentamos, sobresale, sin duda alguna, un abstracto en el cual el dibujante experto y el buen colorista consiguen un efecto lírico y decorativo. Ese fondo azul, de aguas conmovidas en círculos concéntricos hace resaltar la plasticidad del tema. Otro cuadro también inspirado en este movimiento que persigue simbolizar por medio de imágenes surrealistas algunos pensamientos ensoñados, nos da una pareja humana, cuyas piernas y pies tienen la crispación atormentada del árbol, Esta idea del ser enraizado a la tierra, se repite en la pintura abstracta, de suerte que se llegaría a establecer que la humanidad toda es una selva o bosque salvaje en el que los pies se arraigan al suelo con la fuerza de los instintos indomeñables. De esta especie de producciones, preferimos la que Solon titula “La inutilidad del deseo”. Baudelaire esta presente en el asunto. Una mujer, con las infaltables raíces de su condición de humano árbol, se destroza el corazón con la hoz afilada de la media luna. En el nocturno sensual, de fracaso y tristeza de la carne, adquiere proporciones dramáticas la figura de un hombre desolado, con las manos cubriéndole el rostro en la desolada amplitud de una terraza, Son notables algunos de estos trabajos, pero hay uno que nos convence: la acuarela llamada “Problema particular”. El autor ha estado en lo justo. Es un problema particularísimo tan de él y tan poco resuelto, que no interesa. Claro que el puede argüir de que presenta un problema, más es el caso que es una inquietud planteada sin inquietar.
Las acuarelas de Solon Romero son una demostración de un temperamento, Encontramos en ellas condiciones propias para obtener resultados felices.
“Borrasca en al Altiplano” es un ambiente de hora turbia precursora de tormenta, Vemos un indio de espaldas, conduciendo un rebaño de llamas y todo el aire parece denso de un polvillo obscuro, cargado de electricidad. Es una nota admirable conseguida. “Cholas paceñas” es un dibujo impecable y muy fino de color, Asimismo “Feria en el lago Titicaca”. Un viejo templo, la catedral de Sucre, una calle de leyenda en la fabulosa Potosí, una estampa de la legendaria ciudad de las riquezas, bajo la lumbre ardiente del sol, le permiten hacer poesía con esos hermosos valores arqueológicos de prestancia hispano - colonial.
De Santiago, nos brinda una estampa animada y un trozo de parque, en el que los árboles se agrupan como llamitas votivas pregonando el oro enfermizo del otoño. Es una acuarela delicada, en la que estimamos la agilidad del dibujo
“Niños jugando con un barquito” es también una fina nota de feliz observación
Entre los dibujos y xilografías que nos sirven para apreciar las cualidades de un estudioso hay dos proyectos murales que confirman la aptitud del artista para la composición, Son motivos sociales que expresan alguna tendencia del autor.
(De “El Mercurio de Santiago).