ARTE SUBCONSCIENTE.-
WALTER SOLON ROMERO, CRUZADO Y APOSTOL DEL SUPERREALISMO BOLIVIANO, EXPONE EN CHILE
EL ARTE abstracto, verdadero reflejo del alma humana, encuentra su más valiosa expresión entre las más antiguas civilizaciones.
El retorno a la manifestación artística pura, hasta ayer subyugada a un viciado intelectualismo, abre a las artes y a las ciencias caminos insospechados.
Al mirar un cuadro de Dalí, Max Ernst, Chagal; o al leer una obra de Bretón, Apollinaire o Eduard; al escuchar la música demoníaca de un Stravinski, de un Milhaud o de un Antyll, sentimos aquel mismo alarido interno que al observar aquellos dioses hieráticos de la cultura azteca; al leer los versos sublimes del Ramayana o al escuchar la monodia de los pueblos orientales.
Cuando se habla de arte abstracto en América, inconscientemente transportamos nuestra imaginación a cualquier país de Europa sin detenernos mayormente en el hecho de que si las escuelas de vanguardia, no son simples materias de exportación, sino que pertenecen al nacimiento de la humanidad.
En nuestro Continente encontramos ya en la época precolombina civilizaciones que nos han legado verdaderos monumentos artísticos, hasta ayer considerados como simples objetos para verificar tal o cual acontecimiento histórico. América también ha contribuido al arte moderno y, pese a la tenaz resistencia que él encuentra entre el oficialismo académico, paulatinamente sienta sus reales en el espíritu de la joven generación.
Es por eso que cuando supimos que Walter Solón Romero, el joven superrealista boliviano residente desde hace algunos meses en Chile, se presentaba en una interesante exposición, decidimos sostener con él una breve entrevista, a la que accedió gustoso.
¿A qué obedece su viaje a Chile? Preguntamos.
El país de Uds. - nos responde - goza de fama como poseedor de un pueblo culto. En él se abrigan democráticamente todas las tendencias artísticas.
- ¿Sus estudios?
- Abandoné la medicina por el arte. Con mi ingreso a la Academia de Bellas Artes de Bolivia, se inicia mi odisea, pues el superrealismo aun encuentra franca resistencia en mi país. Por el sólo hecho de cultivar esta tendencia, fui expulsado de una Academia, cuyo nombre no quiero mencionar. Sin embargo “Lasitud de Tedio”, que figura entre las obras que desde hoy se exponen en la Universidad de Chile, fué recibida con unánime aplauso por la crítica boliviana.
Walter Solon nos muestra algunas fotografías de sus obras, De inmediato observamos: Es notoria su influencia de Dalí.
Nos responde sonriente: si, no es primera vez que me lo dicen, pero ni yo, ni Dalí tenemos la culpa. Acusemos a la época, a los grandes descubrimientos de la ciencia, al freudismo, a las incursiones maravillosas efectuadas por el hombre moderno en el misterioso campo del subconsciente. Además puedo decirles que mi superrealismo es indígena. En las sierras bolivianas aún encontramos vestigios de una cultura milenaria, fuente riquísima de inspiración.
Los símbolos quichuas o aimaraes, forman en esencia las inquietudes más puras del hombre primitivo.
Todas mis témperas son superrealistas, en cambio, las acuarelas, dibujos y xilografías son
objetivas, sin mayores abstracciones, pero tampoco hacen el oficio de una simple cámara
fotográfica.
Walter Solon ha guardado silencio. Las máquinas de escribir descargan con furor su artillería de notas secas, opacas. El artista nos estira su mano y se aleja llevando trás sus lentes enigmáticos la visión de un mundo misterioso que abre su arcano en formas y colores extraños.