| Más
de 250 representantes de organizaciones de todo el país
formularon una propuesta de la sociedad para la Asamblea Constituyente.
Casi todos coinciden en que es necesario nacionalizar todos los
recursos naturales.
El
13 y 14 de abril, al menos 250 representantes de organizaciones
sociales, sindicales, campesinas, indígenas, de trabajadores,
mujeres, jóvenes, de derechos humanos, religiosas, culturales
y miembros de organismos no gubernamentales se reunieron en un
seminario taller para delinear una propuesta de la sociedad civil
con miras a la Asamblea Constituyente. En el encuentro, los asistentes
coincidieron en que la Constitución Política del
Estado (CPE) tiene rango jurídico superior a cualquier
ley comercial, como el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados
Unidos.
El
Seminario Nacional Asamblea Constituyente y Libre Comercio organizado
por el Movimiento Boliviano de Lucha contra el TLC y el ALCA cumplió
su objetivo de elaborar los lineamientos básicos que debería
tener la futura Carta Magna. En los dos días de debates,
los asistentes abordaron y discutieron los temas más controvertidos
que plantea el TLC y elaboraron propuestas para “blindar”
y proteger a la Constitución de las presiones que ejercen
las empresas transnacionales y el gobierno de Estados Unidos.
En
el Seminario, que es una actividad más que realiza el Movimiento
social boliviano en el marco de la Semana de Acción Mundial
por un Comercio Justo y Solidario, se elaboró la propuesta
a partir de cuatro grandes áreas: 1. Agricultura, medio
ambiente, recursos naturales y transgénicos; 2. Propiedad
Intelectual, salud, biodiversidad y medicamentos; 3. Inversiones
transnacionales, empresas estatales y compras del Estado; y 4.
Servicios básicos como el agua, energía, transporte,
entre otros.
El
régimen socioeconómico
Los participantes propusieron incluir el siguiente acápite
como una de las premisas de la futura Constitución: El
Estado boliviano se fundamenta en la democracia, justicia social,
solidaridad, que permita una vida digna a los bolivianos para
el desarrollo pleno de las libertades económicas y socioculturales.
Según
los asistentes, el Estado debería reconocer la Economía
Solidaria entendida como una forma económica que se basa
en formas asociativas solidarias con distribución equitativa
de los beneficios sociales y económicos entre sus asociados
y hacia el conjunto de la población. El Estado protegerá
y promoverá las formas asociativas de producción,
transformación y comercialización como base para
la economía solidaria, que es la base para un desarrollo
sustentable y equitativo
Además,
en el Seminario se propuso que el Estado promueva y defienda la
Soberanía Alimentaria. Un pilar importante para una economía
es la producción de alimentos básicos, y se reservará
el derecho a establecer políticas agropecuarias. El Estado
fomentará la agricultura familiar campesina e iniciativas
que provean fuentes de trabajo, y en especial las iniciativas
de la misma población, incluyendo OECAs, microempresas,
cooperativas, etc.
En
Seminario se acordó también definir al régimen
latifundista como contrario al interés social. Los campesinos
y campesinas tienen prioridad en ejercer el derecho sobre la tierra.
Por
la una revolución agropecuaria
Los asistentes al Seminario plantearon que el Estado promueva
la producción, acopio, transformación, comercialización
e industrialización de acuerdo a los usos y costumbres
de cada región del país.
Según
el Art. 173 de la Constitución, el Estado tiene la obligación
de conceder créditos de fomento a los CIO para elevar la
producción agropecuaria y promover la soberanía
alimentaria. Es función del Estado la supervigilancia e
impulso de la alfabetización y educación del campesino
en los ciclos fundamentales, técnico y profesional.
El
Estado dará preferencias impositivas a las iniciativas
de economía solidaria y creará fondos de fomento
a las iniciativas de economía solidaria. El Estado promoverá
la agricultura sustentable (Sostenible) a fin de garantizar la
soberanía alimentaria del país. Esta soberanía
se logrará privilegiando y desenvolviendo la producción
agropecuaria interna.
El
Estado debe promover también la producción de productos
naturales para garantizar la soberanía alimentaria de acuerdo
a usos y costumbres de los CIO.
El
Estado debe reconocer, promover y proteger las distintas formas
de asociación de producción, transformación
y comercialización como la economía solidaria de
reciprocidad, de cooperativas, OECAs y microempresas. Fomentar
la producción nacional dando preferencias en compras estatales
a la producción CIO. El Estado debe priorizar la infraestructura
productiva para la producción agropecuaria sostenible de
las CIO.
Se
debe garantizar las compras del Estado para los pequeños
y medianos empresarios, haciendo énfasis en el sector agrícola.
La producción nacional tiene preferencias y exclusividad
en las compras estatales
Los
Municipios tienen el deber de fomentar la producción local,
generando incentivos al desarrollo local, privilegiando la producción
campesina e indígena.
Tierra
y territorio
Se propuso que el Estado respete la propiedad de la tierra y el
territorio para indígenas y campesinos y originarios según
sus usos y costumbres, que son las leyes originarias.
El
Estado debe reconocer, garantizar y proteger los derechos económicos
y culturales de pueblos. Se debe elaborar una Ley de tierra y
territorio, donde se contemple el derecho propietario y administrativo
de los pueblos y no así del Estado.
Es
preciso conformar un Consejo Agrario nacional de comunidades indígenas
y originarias (CIO) que se encargue de la administración
de tierra y territorio. El Estado debe prohibir y eliminar el
latifundio y minifundio en el territorio boliviano. Las tierras
fiscales deben ser redistribuidas a los CIO.
Recursos
naturales y medio ambiente
Es preciso detener el saqueo indiscriminado de recursos naturales.
Para esto la legislación debe dar prioridad a la satisfacción
de las necesidades de todo el pueblo boliviano. La prioridad de
la Asamblea Constituyente debería ser la nacionalización
de todos los recursos naturales e iniciar un proceso de legislación
sobre este tema, dice una de las conclusiones del Seminario.
El
manejo de los recursos naturales debe regirse por los principios
de responsabilidad con las generaciones futuras y reciprocidad
con la naturaleza. Los entes públicos encargados de la
gestión del agua están obligados a reinvertir sus
ganancias en el servicio.
El
Estado debe cumplir el Convenio 169 de la OIT, en su acápite
que dice que las comunidades deben ser consultadas antes de emprender
cualquier proyecto petrolero, minero o forestal. La explotación
de recursos naturales debe ser consultada a los CIO y beneficiarlas
directamente, plantearon los asistentes al Seminario Nacional.
Los pueblos originarios tienen todo el derecho de intervenir en
la designación de contratos que afecten a los recursos
naturales, principalmente hidrocarburos, minerales, agua, biodiversidad
y otros.
Los
recursos naturales deben ser administrados por las CIO de acuerdo
a usos y costumbres. Las actividades de protección y manejo
sostenible de la biodiversidad en las áreas protegidas,
administradas por el Estado, deben pasar a manos de las CIO. Deben
anularse todas las concesiones forestales mineras, petroleras
y dotar tierras a las CIO de manera igualitaria.
Es
un deber de las generaciones proteger y mantener el ambiente en
su beneficio y de las generaciones futuras bajo principios bioéticos.
No se permitirá el ingreso (en ninguna de sus usos: investigación,
producción y comercialización) de organismos Transgénicos.
El Estado protegerá el ambiente, la diversidad biológica
en sus diferentes niveles: genético, específico
y sistémico.
El
Estado no debe permitir el uso de semillas transgénicas
para el cultivo y producción agrícola en el país
porque daña el medio ambiente y la tierra. El Estado debe
promover el uso de insumos orgánicos para la agricultura
ecológica
El
Estado debe garantizar que el genoma de los seres vivos no sea
patentado, de la misma manera no se podrá patentar animales
ni plantas. Las actividades susceptibles de ocasionar daño
al medioambiente y ecosistema deben ser sometidas a estudios de
impacto ambiental y sociocultural, con la participación
de CIO.
El
Estado debe impedir la entrada al país de desechos tóxicos
y peligrosos, así como la fabricación y uso de armas
nucleares, químicas y biológicas. El turismo debe
ser manejado por los CIO y no por empresas transnacionales. Además,
el turismo debe ser comunitario y sostenible, coincidieron indígenas,
campesinos y ambientalistas.
Hidrocarburos
Se debe iniciar un proceso de nacionalización de todos
los yacimientos de hidrocarburos. El 80% de los recursos que genera
de la explotación del gas debe ser para el Estado y el
resto para la empresa inversionista.
El
50% de la generación de los recursos por la exportación
del gas no constituyen un ingreso real para la nación y
por lo tanto debe ser rechazado, opinaron algunos asistentes.
Los
hidrocarburos deben pasar por un proceso de industrialización
que beneficie a todo el país. El gobierno debe fomentar
la industrialización de los productos nacionales para exportar
productos con valor agregado y no vender solo materias primas.
Tratados
internacionales
Para cada Tratado internacional, el Estado debe hacer un estudio
de costos y beneficios para el país en su conjunto tomando
en cuenta los diferentes sectores sociales y productivos. Las
negociaciones serán transparentes, y serán sometidas
a consultas a la población boliviana, sugirieron los participantes.
En
tratados internacionales, no se permitirá negociar los
siguientes puntos: Soberanía del Estado; Entrega del poder
de decisión sobre recursos naturales a países o
empresas extranjeras; La privatización o exportación
de aguas, privatización de la educación y la salud.
El
Estado deberá consultar a todos los sectores sociales principalmente
a los productores CIO para cualquier Tratado Internacional.
TLC
y servicios
Los responsables del grupo encargado de evaluar el impacto del
TLC en el sector servicios sugirieron dejar bien en claro en la
futura Carta Magna que la Constitución Política
del Estado (CPE) tiene rango jurídico superior a cualquier
ley comercial. En virtud al artículo 7 de la CPE (derechos
fundamentales de la persona), la prestación de servicios
públicos esenciales se rige por la CPE.
Los
servicios son un bien público, no una mercancía.
Por tanto, el fin de las políticas de manejo de servicios
es satisfacer las necesidades básicas del ciudadano, respetar
los derechos humanos y medioambientales, antes que garantizar
el lucro.
Los
servicios básicos y esenciales para los ciudadanos se administran
a través de entidades públicas. La prestación
de servicios públicos se rige por los principios de solidaridad,
universalidad, de respeto de los derechos humanos y del medioambiente.
Como
instruye el artículo 135 de la CPE, todas las empresas
establecidas en el país estarán sometidas a la soberanía
nacional. Todo prestador de servicios debe necesariamente establecer
sus oficinas en territorio nacional someterse a las leyes y autoridades
de la república y resolver sus controversias en el marco
de la justicia nacional.
El
Estado tiene la potestad y el derecho de otorgar preferencias
a los prestadores de servicios públicos nacionales. El
gasto público en salud y educación no es considerado
una carga para el Estado, sino un aporte colectivo de la sociedad
que se fundamenta en la solidaridad social.
También
se propuso que la comunidad tenga el derecho a participar en la
gestión del agua y en la fiscalización de la administración
del servicio, considerando que los artículos 2 y 4 de la
Constitución indican que la soberanía reside en
el pueblo.
La
regulación de los servicios de agua, educación,
salud, energía eléctrica, telecomunicaciones y transportes
está a cargo de Consejos Nacionales conformados por representantes
del gobierno central, de los municipios y de la comunidad.
En
función de la necesidad pública, el Estado tiene
la potestad de imponer limitaciones al número de proveedores
de servicios, al número total de operaciones y de personas
naturales que puedan emplearse en un determinado sector. Ejerce
esta función a través de normas o calificaciones,
las cuales en ningún caso pueden ser consideradas barreras
o trabas al comercio.
Servicios
de prestación de agua
El agua es un recurso natural esencial para la vida. El acceso
al agua potable y al saneamiento constituyen derechos humanos
fundamentales. Por principio, la prestación de estos servicios
se antepone a razones de orden económico.
Los
servicios públicos de saneamiento y de abastecimiento de
agua para consumo humano deberían ser prestados exclusivamente
por personas jurídicas estatales, se propuso en el Seminario
Nacional.
Servicios
educativos y de salud
Los servicios de sanidad pública y los servicios de educación
primaria, secundaria y superior son gratuitos y gestionados por
el Estado.
La
nación boliviana hace suyos los principios de soberanía
educativa considerando que: 1. La educación pública
en todos sus niveles es atribución privativa del Estado.
2. El derecho a la educación y a la salud están
por encima de las reglas de cualquier acuerdo comercial por cuanto
son derechos humanos y sociales. 3. El Estado tiene la potestad
de normar y vigilar el servicio que prestan las instituciones
privadas que brindan servicios de educación y salud, por
cuanto ambos sectores son estratégicos.
La
educación es gratuita en todos sus niveles, integral y
respetuosa de la diversidad cultural. El Estado promoverá
una educación solidaria productiva, científica,
revolucionaria y comunitaria. El Ministerio de Educación
debe incluir la materia de agropecuaria en el currículum
educativo nacional.
Inversiones
Las inversiones extranjeras necesarias para el desarrollo del
país no deben vulnerar las normas que rigen la Nación
y por tanto deben someterse a las leyes bolivianas, dice una de
las conclusiones del Seminario.
Todo
inversionista extranjero debe dar un informe anual al Estado y
al pueblo sobre las inversiones que ha hecho. Los contratos firmados
con inversionistas extranjeros, que no exceden los 20 años,
deben ser revisados y en caso de anomalías se debe proceder
al rompimiento de los mismos. Los contratos deben ser sometidos
a la consulta del pueblo mediante Referéndum o Cabildos.
Las
inversiones extranjeras nacionales deben estar orientadas a la
innovación, productividad, y competitividad, como elementos
estratégicos para el desarrollo de la economía.
La distribución de las ganancias de todas las empresas
nacionales debe destinarse primordialmente a los pueblos con más
necesidades
¿Servirá
de algo la Asamblea Constituyente?
En el Seminario Nacional fue notorio el escepticismo de ciertos
sectores sociales respecto a la efectividad de la futura Asamblea
Constituyente.
La
Constituyente no transformará nada mientras esté
vigente el sistema neoliberal, corresponde transformar el sistema
capitalista. La Asamblea Constituyente en el marco en que está
planteada es una trampa; por ello debería transformarse
en una Asamblea popular, opinaron algunos asistentes.
No
se debe permitir que los participantes en la Asamblea Constituyente
sean elegidos por el gobierno y menos por los partidos políticos.
La Asamblea debe contar con representación genuina del
pueblo.
La
Asamblea Constituyente debe definir el tipo de Estado y una visión
de construcción del país donde se refleje el espíritu
de justicia social, coincidió la generalidad. |