La salud no se negocia porque es un derecho humano fundamental indispensable para el ejercicio de otros derechos humanos

La propiedad intelectual debe ser excluida de las negociaciones del TLC con Estados Unidos
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Los medicamentos no son una mercancía como cualquier otra. Un medicamento que puede salvar una vida es un “bien social” y no es intercambiable con otras mercancías. Actualmente los medicamentos son el rubro más importante del gasto familiar en salud. Gran parte de la población no tiene acceso por restricciones económicas y ésta situación se agravaría con el TLC.

Los medicamentes subirán de precio debido a que están sujetos a patentes y gozan de monopolios. Las multinacionales farmacéuticas son propietarias de esas patentes y tienen el monopolio por 20 años que se los da el Estado a cambio de que una vez pasado ese tiempo todos puedan acceder a esta tecnología.

En Bolivia no podemos pagar Licencias de patentes para producir estos medicamentos; por lo tanto producimos solo en base a genéricos. Una licencia cuesta por ejemplo 160 mil dólares anuales. Un producto nacional vende aproximadamente entre 60.000 y 80.000 dólares.

Lo que sugiere el TLC ahora es ampliar la duración de la patente de medicamentos por 3, 5 y 20 años más o incluso utilizar ciertas trampas para que sea por más tiempo. No permite que se comercialicen medicamentos en base a ensayos clínicos ya existentes, lo que retarda el ingreso de medicamentos más baratos y mantiene un monopolio.

El bloqueo de genéricos tiene el principal objetivo de priorizar intereses comerciales de las multinacionales con respecto a las necesidades de salud pública.

El bloqueo de medicamentos genéricos obstaculiza las Licencias Obligatorias para fármacos contra el SIDA, Chagas e impide importar medicamentos genéricos más baratos de Latinoamérica o de otros países.

El TLC pretende convertir a la DINAMED en “Policía de Patentes” vinculando la autorización de comercialización de un medicamento con la patente. El Estado se convertiría en vigilante de derechos privados de las empresas. Estados Unidos va más allá de su propia legislación interna (La FDA solo comunica al Titular de la Patente para que haga valer sus derechos)

La Declaración de Doha sobre Propiedad Intelectual y Salud Pública establece que la Salud Pública está por encima de cualquier interés comercial, o derecho de propiedad intelectual. La legislación actual sobre Propiedad Intelectual y la norma Andina, Decisión 486, también contemplan disposiciones que protegen la Salud Pública.

El TLC elimina todas estas posibilidades de protección de la Salud Pública para beneficiar únicamente los intereses económicos de las multinacionales farmacéuticas

Bolivia no debería incluir disposiciones de Propiedad Intelectual en las negociaciones del TLC porque Estados Unidos es totalmente inflexible en este tema. Obtener beneficios para un sector exportador no puede poner en riesgo la salud y la vida de las demás personas.

Ningún derecho comercial puede ser superior al derecho a la vida
La falta de acceso a medicamentos afectará a la salud de los trabajadores de las industrias en general. Si no tenemos trabajadores saludables tampoco tendremos capacidad productiva ni exportadora. Si se firma el TLC, es un hecho que los costes de las cajas de salud nacionales aumentarán.

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