El volante que repartieron durante la protesta
Un
cita en la mañana con Michael Curtin, el Presidente de
la
subsidiaria de Bechtel en Bolivia, Aguas del Tunari
Los
bolivianos no deben ni un centavo a Bechtel!
Estamos
invitando al señor Curtin a que se nos una para tomar
un cafecito justo en las puertas de su casa. Únete a
nosotros para esta acción.
Cuando: Viernes 13 de febrero de 8:00 a 9:00
Donde: en su casa 3279 Sutton Place, N.W., Apt. D
Por que?: los días lunes, martes y miércoles de
esta semana, el CIADI, el centro para resolución de disputas
del Banco Mundial se reunió en secreto para el caso de
arbitraje en el que Bechtel clama que el gobierno boliviano
le debe 25 millones de dólares por la perdida de futuros
beneficios. Hazle conocer al señor Curtin que el tiene
sangre boliviana en sus manos y que no puede ocultarse en su
lujoso condominio.
La acción y presión directa a Bechtel ha sido
efectiva en el pasado, entonces vamos a ir el viernes por la
mañana llevando el mensaje del pueblo boliviano: “cierren
el caso”.
Antecedentes: En abril del 2000, después de siete días
de desobediencia civil y protestas en las calles, el Presidente
de Bolivia fue obligado a terminar el contrato con Aguas del
Tunari, la subsidiaria de la gigante corporación Bechtel.
El gobierno boliviano dio en concesión por 40 años
el servicio de agua, pero los términos fueron absolutamente
dañinos y en cuestión de meses la región
entera se levanto en contra de ello.
Las tarifas de agua inmediatamente se elevaron en 100 y 200
% en muchos casos. En un país en el que el salario mínimo
es menos de 100 dólares al mes, muchas familias se encontraron
con cuentas de 20 dólares y mas.
La privatización del agua fue parte de una serie de privatizaciones
que el Banco Mundial impuso, las mismas que incluían
a las aerolíneas, los ferrocarriles, las compañías
de electricidad, etc. Países como Bolivia rara vez niegan
las “sugerencias” del Banco Mundial el Fondo Monetario
internacional por las acciones que estos organismos puedan tomar
en el futuro como la negación de créditos, y ayuda
externa.
El dinero de la privatización en muchos casos solo es
usado para pagar la deuda a estos organismos y raras veces se
queda en manos de los gobiernos.
El fiasco de la privatización en Bolivia es una advertencia
a otros países que siguen los mismos esquemas. Bechtel
esta empecinado en cobrar a Bolivia 25 millones por la cancelación
del contrato. El 2001, Bechtel demando al gobierno boliviano
por 25 millones de dólares en compensación por
futras ganancias. Las leyes del libre comercio que provienen
de la OMC son cada vez mas duras y están diseñadas
para favorecer a las corporaciones antes que a la democracia
y soberanía de los pueblos.