TUNUP@ Nº 28

Boletín de la Fundación Solón
Bolivia, 13 de Junio del 2002
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AVISO URGENTE:  HOY, JUEVES 13 DE JUNIO A HORAS 16:00 SE REALIZA UNA REUNION DE EMERGENCIA PARA ANALIZAR LA SITUACION DE LA MARCHA INDIGENA-CAMPESINA, EL CURSO DE LAS NEGOCIACIONES Y LAS ACCIONES A SEGUIR. La reunión autoconvocada por un conjunto de organizaciones, instituciones y la Mesa Técnica de Tierras se realiza en la Fundación Solón, Av. Ecuador Nº2519.

1) LA VERDAD SOBRE EL PREACUERDO DEL 12 DE JUNIO ENTRE EL GOBIERNO, LOS PARTIDOS Y LA DIRECCION DE FABRICANO

Hoy los matutinos del país tienen títulos de primera plana absolutamente contradictorios. El DIARIO señala "Los Indígenas consiguieron todo y la marcha dice no", mientras La Prensa titula: "Logran preacuerdo sin la Constituyente que divide a los indígenas". ¿Cuál es la verdad?

a) El preacuerdo solo establece el compromiso de que "los partidos políticos introduzcan un nuevo mecanismo de reforma total de la constitución con participación ciudadana" (punto 4) , ¿Cual es ese mecanismo?, ¿el referendum, la asamblea constituyente, la iniciativa ciudadana, etc? El acuerdo no especifica.

b) El preacuerdo sólo establece el compromiso de los partidos de escuchar la propuesta indígena de Asamblea Constituyente en el Parlamento que se instale el 6 de agosto. El punto 5 señala: "El contenido y procedimiento específico de la reforma constitucional, incluyendo la CONSIDERACION de la Asamblea Nacional Constituyente serán incorporados en la ley a ser aprobada por el próximo Congreso." Sólo se comprometen a "considerar" y  no a incorporar este mecanismo. La redacción de este punto es casi una copia del acta de entendimiento de los partidos con la Iglesia, y ya sabemos lo que pasó con dicha acta.

c) Para que no queden dudas de que sólo se comprometen a escuchar y no a implementar la propuesta  de los indígenas, el punto 6 aclara que "los dirigentes indígenas pueden dar a conocer sus propuestas en la sesión plenaria de ambas camáras".

d) El Congreso extraordinario que realizaría despues de las elecciones ("a partir del 3 de julio" dice el preacuerdo) y no antes de la misma como pide la marcha.

2) EL CONVENIO FIRMADO POR DIRIGENTES DEL MOVIMIENTO SIN TIERRA Y LA MASACRE DE PANANTI

El Acta de Entendimiento entre el Gobierno Nacional y el Movimiento Sin Tierra firmada el 10 de Junio del 2.002 dice en su punto 9:

"El Movimiento Sin Tierra reconoce que al tomar conocimiento de las gestiones que hizo el INRA para obtener financiamiento para el saneamiento de la provincia Gran Chaco, no puede existir reponsabilidad del Director Nacional y Departamental del INRA en los sucesos de Pananti."

Los cometarios y la indignación sobran. El convenio está firmado por Angel Duran Choque, Presidente del MST, Esteban Choque, Secretario Regional de Gran Chaco, Evangelio Patzy, Secretario Nacional del MST, Hermelinda Fernández, Presidenta Gran Chaco MST, Rene Salomon Vargas, Director Nacional del INRA, Javier Gutierrez, Prefecto Dpto Cochabamba y Ramiro Cavero Urigona Ministro de Desarrollo Sostenible y Planificación.

3) ENTRE LA SENSATEZ Y EL DESCALABRO por Xavier Albo

La marcha de los indígenas del oriente ‹más allá de quienes tratan de aprovecharla‹ es una respuesta a la irresponsabilidad del sistema político, insensible a las demandas ciudadanas.

No es exagerado señalar que el país se encuentra en un momento de importantes definiciones y ello sin hacer referencia a las elecciones del próximo domingo 30 de junio. La marcha de los indígenas del Oriente ‹como muchos analistas advirtieron incluso antes de que comenzara y sólo estaba anunciada‹ ha tomado cuerpo y ya se ha convertido en una movilización nacional de la que actores de diverso origen y con distintos objetivos, quieren tomar parte, a diferencia de lo que ocurrió a sus inicios, cuando los apoyos fueron, más bien, escasos. Más allá de los intereses de quienes la promovieron, lo real es que los indígenas se han convertido en representantes genuinos de una percepción generalizada: la de que los actores políticos, a casi 20 años de ejercicio del poder estatal, deben modificar radicalmente su comportamiento. Ya no es posible aceptar que se mantengan indiferentes a las demandas ciudadanas y que su actuación gire alrededor de sus propios intereses o se conviertan en meros gestores de intereses sectoriales.
En el caso concreto de la reforma constitucional ‹demanda fundamental de los marchistas‹, han dado muestras de una irresponsabilidad tal que, hoy, el país (y no sólo ellos) sufre las consecuencias negativas. No hay que olvidar que los jefes de los principales partidos políticos se comprometieron, teniendo como testigo a la Iglesia Católica, a modificar la Constitución Política del Estado (CPE) conforme ella lo prevé, y que hay un proyecto de reforma elaborado por el Consejo Ciudadano creado para este efecto y que fuera entregado a consideración del Congreso Nacional el pasado mes de noviembre.
La lenidad parlamentaria y los cálculos mezquinos y cortoplacistas hicieron que no se encare con la seriedad requerida este proceso. Luego se precipitó la campaña electoral y fue poco lo que se pudo concertar. Más grave aún, algunos acuerdos alcanzados para la reforma parcial fueron echados por la borda por intereses de claro corte electoral.
El Gobierno dejó que los hechos siguieran su curso sin adoptar iniciativas tendentes a garantizar la necesaria paz social que un proceso electoral requiere. Recién en las últimas horas ha decidido atender otras demandas indígenas y convocar, para efectos de la reforma constitucional, a los jefes de los partidos a una comisión para negociar con los representantes de la marcha y buscar acuerdos que permitan suspenderla.
Es, pues, posible señalar que los siguientes días serán decisivos. Dados los antecedentes reseñados, si no se adoptan decisiones de mutuo beneficio, sensatas, puede sobrevenir una situación de caos que incluso puede poner en peligro la elección del 30 de junio. La culpa final ‹pese a que, como se ha señalado en forma reiterada, hay intereses de diversa índole entre los marchistas y, sobre todo, entre quienes quieren aprovecharse de la marcha‹ sólo puede ser asignada al sistema político que, sin tomar en cuenta su notoria deslegitimación, sigue lanzando gasolina al fuego que por ella se prendió.

Periódico La Razón (La Paz) ­ 10 junio 2002