MONUMENTO A LA REVOLUCION
 Solón es Director Nacional de Artes Plásticas cuando el presidente Paz Estenssoro le pide que haga un mural de la Revolución del 52. Solón sugiere que haya una convocatoria pública. El muralista Miguel Alandia Pantoja escribe un artículo acusando a Solón de ser juez y parte en dicha convocatoria. Alandia escribe: Mientras yo luchaba en la revolución, Solón pintaba en Sucre para la burguesía.

La polémica sube de tono. Solón viaja por el mundo y ni Solón ni Alandia se presentan a la convocatoria. Ningún concursante para el mural es aceptado. De retorno a La Paz, Solón se entera que el Ministerio ha resuelto el conflicto, asignando la mitad a Solón y la otra a Alandia.

 
Los enemigos de izquierda, Alandia, troskista y Solón, progresista independiente se ven obligados a trabajar juntos. Se sortea el trabajo. Los dos lados sobre el pasado le tocan a Alandia, los del futuro a Solón, así que no mezclan sus brochas en la misma pintura. La ironía: antes de terminarse de pintar el mural, el Gobierno contrarevolucionario de Barrientos sube al poder y el mural se termina sin estrenarse al público.