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Solón llega a Egipto
en plena construcción de la presa de Aswan. Las ruinas
y los relieves a lo largo del Río Nilo van a desaparecer
con la desviación del Nilo. Se tiene que trabajar muy
temprano en la madrugada debido al calor insoportable. Hay dos
estrategias en los templos de Abu Sim Bel y Nefertiti: O salvar
los dibujos calcando los relieves policromados o desprender las
piezas y llevarlas a lugares seguros.
Después de vivir dos
semanas en tienda de campaña, Solón va a Luxord
a hacer restauración de murales del Valle de los Muertos,
en el interior de una cueva. Los murales fueron pintados al temple
aglutinado con cola de animal. Están contra el muro de
la propia montaña. ¿Con qué luz pintaban
los egipcios? El humo de antorchas no dejaría respirar.
Espejos colocados desde afuera para adentro no traerían
suficiente luz. Sigue siendo un gran misterio.
 
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