CUERVOS E INTOCABLES EN LA INDIA


Por demoras en su viaje, nadie recibe a Solón en el aeropuerto de Nueva Delhi. La una de la mañana: viaje surrealista a un hotel extraño. Pero el surrealismo continua. En la mañana abre su ventana. Entra una invasión de cuervos. ¿Pero por qué abrió su ventana? dice el ayudante del hotel. Con dificultades, sacan los oscuros invasores. ¿No le falta nada, Sr. Solón? Porque los cuervos se llevan todo lo que brilla.


 Una empleada de la UNESCO deja caer papelitos en el suelo. Los intocables recogen los papelitos, para meterlos en el basurero. En su hotel, Solón llama al lavandero. A señales, el lavandero le dice que deje la ropa en el corredor un intocable no puede entrar en su pieza. El Quijote Solón toca su hombro: Tienes que rebelarte. No hay derecho . Le advierten a Solón que si toca al intocable, no puede entrar al comedor.

¡Qué talento humano desperdiciado! Solón va donde trabajan los lavanderos. Usan el agua que baja de un cerro. Para lavar la ropa, están usando los pies como si fueran manos. Llega a la sala de plancha y se da cuenta que planchan usando los pies también. Podrían ser muy hábiles para producir arte popular, pero un Solón desilusionado no encuentra ningún ejemplo de arte popular entre los intocables. ¡Peor que los pongos en Bolivia!