Solón aprende la técnica
de pintar murales sobre papel pegado a paredes de madera. En
Kioto, el viejo maestro Usami le enseña cómo hacer
caligrafía sin apoyar el codo. Aprende a comer con palitos.
Mis alumnos, reflexiona. Yo más aprendí de ellos.
Los 5 alumnos le dan una despedida en un restaurante. Al entrar
al local uno debe dejar sus zapatos en la entrada. Si uno acaba
la primera porción, dan la segunda gratis. Todos acaban.
Restaurante de corralitos separados. Cenan en silencio. La gente
de otros corrales se entera de la despedida para el profe. Empiezan
a enviar cerveza al grupo de Solón. Toda la gente se une
en un solo festejo. Borrachera general. Los alumnos japoneses
cantan en boliviano: "Naranjita pinta pintita". Al
salir, Solón les enseña la picardía boliviana,
revolviendo los zapatos para que nadie sepa cuáles son
los suyos.
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