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En 1962, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil le invita a Solón a estudiar grabado en Río. Siendo artista de fama, profesor y director de arte, Solón sigue siendo el eterno estudiante. La exposición de sus grabados sobre cemento impresiona a los críticos brasileños. Hace grabados para un libro de poemas de Diago di Mello. Es prácticamente dueño de su taller, y perfecciona las técnicas del grabado. |
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