EL ACEITE DE TUNG

Un muralista chino que dibuja con fósforo quemado le muestra la gran potencia adhesiva del aceite de tung, ideal para restaurar murales y hacer grabados. Solón vuelve a Sucre con dos frascos de tung. Lleva el aceite a su amigo pintor alquimista Iturralde en Potosí. Iturralde descubre que el aceite de tung tiene la misma composición química que sustancias del árbol de molle que se encuentra en Bolivia.
Un grabado normal sólo rinde 300 copias, porque el molde se desgasta. Solón crea un molde mezclando cemento con el aceite de molle equivalente al aceite tung. Esculpe el molde en tres etapas: con espátula cuando está suave la mezcla, con aguja cuando se endurece, con cincel cuando se hace piedra. Salen 5.000 copias para el álbum de grabados Pueblo al Viento. La última copia es tan nítida como la primera.