Invitado en 1952 al Congreso de Artistas
Plásticos en Roma, Solón recibe invitaciones para
continuar su viaje a otros países. Los demás artistas
prefieren ir a países conocidos como Francia, pero Solón
marcha al ritmo de otro tambor y acepta invitaciones a Rusia,
China (donde todavía hay francotiradores después
de la revolución), Corea, Japón y Mongolia, los
lugares más alejados de Bolivia en geografía y
cultura.
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MISTERIOS DE CHINA
Al dejar Rusia, Solón rechaza el avión y toma el
tren transiberiano. Atraviesa Corea para llegar a China. Se pierde
en Pekín, al confundir una de las puertas de la muralla
por otra. Encuentra a su amigo Ventureli (del grupo pro-Neruda
de Chile). Venturelli le dice, anda a la China verdadera, no
de turistas. Solón ve, en restauración, los inmensos
murales budistas de Tun Huan. Luego conoce el arte popular de
papel cortado.
REBELDIA EN RUSIA
En Rusia, Solón conoce a muchos pintores, a veces a base
de señas cuando el intérprete falla. Ve cosas buenas
(vivienda gratis para artistas, ausencia de mendigos, libertad
para el arte) y cosas malas (división de clases en la
ópera y los estadios). Sus preguntas más lógicas
son interpretadas como provocadoras por oficiales, que dicen
que le van a expulsar del partido. Pero yo no soy miembro del
partido, les dice Solón.
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