Tanto fue el interés
en comprar sus cuadros en Pulacayo, que Solón tuvo que
repetir algunos cuadros sin que nadie se diera cuenta. Con más
de $7.000, Solón se sentía millonario. Fue en ese
momento que decidió estudiar pintura mural en el extranjero.
Solón viajo a Antofogasta y alli a orillas del mar lanzó
una moneda: si salia cara iba a Santiago de Chile si salía
cruz su destino era México. Salió cara.
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