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En la estación de
tren, esperando volver a Sucre, cargaba todas sus posesiones.
Un ladrón le golpeó. Le robaron su violón,
el álbum de dibujos Psiquis, su título de profesor,
y su carnet. De un golpe, su fama se convirtió en anonimato.
Sintiéndose tan desolado como el altiplano al lado de
las rieles, Solón decidió en Oruro desviarse al
pueblo minero de Pulacayo para visitar a su hermana Elena, que
era farmacéutica. |
![]() Mujer, tempera (1947) |