DE BECARIO A INQUILINO

En su desesperación Solón se acuerda de la oferta de Don Cecilio Guzmán de Rojas, y se inscribe como becario en la Escuela de Bellas Artes de La Paz. Sin embargo, los meses pasan, la beca nunca llega y ya no tiene que comer ni donde dormir.

Solón visita a Don Cecilio y le anuncia que se va porque ya no puede más. El Director le propone que duerma en la Escuela y que coma en una pensión con un vale de la Escuela. Solón acepta y aunque no tiene cama ni colchon duerme en el cuarto de herramientas y a veces en la tarima que uso la modelo durante las clases de pintura.

Cansado de esta vida de penurias y sacrificios, Solón vuelve a Sucre.