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El joven Solón dejó
Sucre para estudiar en La Paz. Sin la ayuda económica
de su hermana Elena, ya no podía pagar la pensión
del colegio San Calixto y tuvo que ingresar al Ayacucho, una
escuela fiscal. Tampoco tenía para pagar alojamiento.
Ya estaba casi en la calle cuando su amigo artista Luis Luksic
sugirió a Wálter que vendiera acuarelas. Vendió
cuatro acuarelas a una librería y así pudo alquilar
un cuarto con un amigo. Durante un mes vivió en aquel cuarto, durmiendo sobre un colchón en el piso. Un día volvió a su cuarto pero la pieza estaba cerrada y las pocas cosas que tenía confiscadas por no pagar su deuda. Empezó a fumar por el frío de la calle y por el hambre. Cuando vendía algún cuadro en siete pesos, pasaba la noche en un alojamiento. Sus únicos refugios eran las librerías del Barrio Latino, y se alimentaba con la lectura. |
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