|
|
|
|
Su padre llegó de uno de sus viajes con una caja de pinturas y un violín. Las pinturas fueron para su hermano Goyo y el violín para Solón quien aprendió a tocar este instrumento de cuerdas desde muy niño. Solón ya no entraba a escondidas al taller de pintura de su hermano Goyo y se quedaba horas con su arco y su violín. Pero la música se volvió triste. Su madre, cada vez más
enferma, no respondía a los tratamientos médicos.
Una madrugada, alegando que quería dormir, dió
la bendición a sus hijos y le recomendó a Elena,
la hermana mayor, que cidara a Solón. |
![]() |