Impunidad - Marcelo Quiroga Santa Cruz
 
 
 

Nuestro mundo no está en venta

Alianza Social Continental

CGIAB

 
Fundación Solón©2003
funsolon@funsolon.org
Av.Ecuador 2519
La Paz - Bolivia
 
 
 

 




Introducción

La madrugada del 17 de julio de 1980 -cuando los "ch´uqutas" aún no terminaban de recogerse a sus hogares después de cantar "Oh Linda La Paz" y clamar al protomártir de la independencia Pedro Domingo Murillo-, las radios transmitían el "flash¨ noticioso alertando acerca de un levantamiento militar en uno de los remotos cuarteles de Trinidad. A las 11 de la mañana, mientras se reunían los ejecutivos del Comité Nacional de Defensa de la Democracia (CONADE) en el local de la Central Obrera Boliviana (COB) para redactar un documento y organizar la resistencia popular, estas instalaciones fueron violentamente allanadas por paramilitares que descendieron de las ambulancias, metralleta en mano. En el asalto intervinieron los "Cuchillos largos" que respondían a las órdenes de Luis Arce Gómez y Luis García Meza, los llamados "Coroneles de la cocaína", quienes trataron de resolver por la vía reaccionaria el "empate histórico" entre las Fuerzas Armadas y la clase obrera durante el Estado del 52.

En la COB fueron asesinados Marcelo Quiroga Santa Cruz, Gualberto Vega y Carlos Flores Bedregal, líder político el primero y dirigentes sindicales los últimos. Se acallaba así el Juicio de Responsabilidades al Gral. Hugo Banzer Suárez que gobernó durante siete años al país y al que Quiroga Santa Cruz hizo responsable de la recesión económica y la crisis del Estado del 52, de modo parecido al proceso iniciado con anterioridad al Gral. René Barrientos Ortuño por entregar al gobierno boliviano a una potencia extranjera. Estas eran, pues, las ordalías encendidas por Quiroga y que fueron apagadas con su asesinato.

El Juicio de Responsabilidades a René Barrientos Ortuño

Marcelo Quiroga Santa Cruz -que fundó el Partido Socialista 1 (PS 1) en pleno golpe de Estado que encumbró a Hugo Banzer Suárez- y que durante la dictadura de manu militari no dejó de denunciar al "mandatario que instalado en el Palacio de Gobierno no es de Bolivia" (1979: 2) fue el actor político que inició el enjuiciamiento de la fase militar empresarial del Estado del 52 a nombre del socialismo boliviano. Quiroga cobraba dimensiones insospechadas en la política nacional, liderizando a la izquierda por sus ideas y el carisma propio de su persona i. Antes de iniciar el Juicio de Responsabilidades al Gral. Banzer Suárez, Quiroga tuvo un primer intento para utilizar el Parlamento como un foro y denunciar al Gral. René Barrientos Ortuño, el 5 de septiembre de 1968.

En aquella oportunidad juntamente a José Ortiz Mercado, en su condición de diputado independiente -empero próximo a las posiciones de la Falange Socialista Boliviana (FSB)- planteó una demanda de Juicio de Responsabilidades a René Barrientos Ortuño y su Ministro de Gobierno Antonio Arguedas Mendieta por dejar que el gobierno nacional quede a expensas de los Estados Unidos. Barrientos y Arguedas fueron acusados de "haber permitido y coadyuvado al sometimiento del Gobierno y de la Nación al control de un servicio de espionaje y represión de un país extranjero, como es la Agencia Central de Inteligencia (CIA)" (Quiroga y Ortiz 1968: 64 passim).

Era la primera ocasión en la que un gobernante en ejercicio iba a ser sometido a un Juicio de Responsabilidades y tendría que responder con su Ministro de Gobierno a tres cargos:

“1) Por haber servido, el segundo de los nombrados, según su propia confesión pública, de agente estipendiado de la CIA; 2) Por haber, el primero de los nombrados, prestado su concurso personal y puesto su autoridad presidencial, en apoyo y protección que la CIA cumplió y cumple en Bolivia; 3) Por haber, el segundo de los nombrados, remitido una copia del Diario de Campaña del Guerrillero Che Guevara, al gobierno cubano, cumpliendo previsiones de la CIA por motivos que se revelarán en el curso del Juicio de Responsabilidades” (Quiroga 1968: 67).

Quiroga y Ortíz buscaban con ello fortalecer al movimiento nacional-popular haciendo que el gobierno deba "responder a los designios e intereses de una repartición extranjera de espionaje y represión, política y económica, como es la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos de América", exigiendo con ello a las Fuerzas Armadas "elegir y cumplir una misión", sea como fuerzas pretorianas al servicio de un "orden oligárquico y reaccionario virreynal de un gobierno gobernado (sic!) por la CIA" o "como un ejército del pueblo de Bolivia, consciente y decididamente comprometido con el proceso de liberación nacional" (ibíd).

La demanda en cuestión, al momento fue rechazada por el Parlamento boliviano. El 6 de septiembre de 1968 el Presidente del H. Congreso Nacional en la persona del Dr. Manfredo Kempff Mercado desestimó la petición de los diputados referidos, pidiendo, por el contrario, que Quiroga Santa Cruz fuera aprehendido. El líder carismático, a su vez, anoticiado de la resolución congresal voluntariamente se presentó en los tribunales ordinarios para enfrentar la acusación y fue detenido por miembros de la Dirección de Investigación Criminal (DIC) que allanaron las instalaciones del Palacio de Justicia de La Paz. Pasada la conmoción se supo que Quiroga estaba confinado en Alto Madidi despejándose así la susceptibilidad que habría sido asesinado por los agentes de la DIC. Sólo el deceso de su padre, don José Antonio Quiroga y la repentina muerte en el accidente en helicóptero en la provincia Arque de Barrientos en 1969 permitieron la libertad del diputado independiente.

Acto seguido, Quiroga Santa Cruz se reinstaló en el Parlamento y, con posterioridad, participó como Ministro de Minas y Petróleo durante el gobierno del Gral. Alfredo Ovando Candia, procediendo a nacionalizar la Bolivian Gulf Oil Company para cumplir con la consigna de la defensa de los recursos naturales y de las empresas públicas acuñada por Sergio Almaraz Paz. Luego, una vez derrocado el mandatario Juan José Torres Gonzáles, acallada la Asamblea Popular y a los tres meses de haber fundado el PS 1, el líder carismático salió al exilio abandonando la clandestinidad. Terminaba así la primera ordalía.

El Juicio de Responsabilidades a Hugo Banzer Suárez

Fogueado en el exilio, denunciando en las palestras internacionales a la dictadura de Banzer Suárez, Marcelo Quiroga Santa Cruz reinició su labor proselitista proyectándose como una figura de renombre en la izquierda boliviana, debido a la certeza de sus planteamientos y el carisma con el que lograba ganar adherentes a su causa. Una vez en el Parlamento y restituida transitoriamente la democracia, cuál si se tratase de un tribuno moderno -que sólo puede ser comparado como Bautista Saavedra, Franz Tamayo o Daniel Salamanca-, Quiroga Santa Cruz inició el 30 de agosto de 1979 el Juicio de Responsabilidades al autócrata del septenio. La Presidencia del Congreso Nacional recaía bajo la responsabilidad de Lydia Gueiler Tejada.

En este nuevo Juicio de Responsabilidades que concitó la atención del país, Quiroga demando a Banzer ante la justicia boliviana por emplear "el poder invocando la representación de las Fuerzas Armadas y lo monopolizó en beneficio propio y de quienes le seguían" lesionando la integridad económica de la República, toda vez que dictó una Ley de Hidrocarburos contraría al interés nacional; factibilizó la venta de tierras fiscales en beneficio propio; incentivó y permitió la inmigración rascista al país; detención, exilio y desaparición de opositores al régimen; violación a la libertad de prensa y de asociación; matanza del valle; asesinatos a sus excolaboradores Andrés Selich Chop y Joaquín Zenteno Anaya; delitos contra la seguridad, soberanía e integridad nacionales; permitir la intervención extranjera en asuntos internos del país; delitos contra la economía nacional y popular; venta de gas al Brasil; negociaciones con Chile, etc (Quiroga 1982: 3 passim).

Quiroga quiso vencer con este Juicio de Responsabilidades el "empate histórico" ii entre las Fuerzas Armadas y la clase obrera durante el Estado del 52 y, con mayor propiedad, acusar a Banzer como el principal expositor de la reacción en contra de la autodeterminación de la sociedad civil. El contexto internacional de esta medida, por otra parte, se enmarcó en la crisis de hegemonía de la "pax americana" con sus secuelas de clientelismo, corporativismo y prebendalismo (García 1993: 221 passim).

El tribuno al dar por terminada su exposición que demandó tres sesiones congresales, abarcando aproximadamente catorce horas y que paulatinamente acalló las rechiflas de las barras opuestas sostenía que

“queremos decir a todos en este juicio, como lo anunciamos en el primer instante, que éste es inexcusablemente un juicio político. Es un juicio de naturaleza política que sólo la ignorancia política o la mala fe identifica con el juicio partidario o la expresión subalterna de enconos y resentimientos personales. Es un juicio político porque es de naturaleza política el delito que hay que juzgar. Es juicio político porque los administradores deshonestos del interés nacional, aquellos que se enriquecieron ilícitamente, aquellos que violaron derechos y libertades fundamentales, no incurrieron en los delitos mencionados y probados como personas privadas. Lo hicieron en ejercicio de funciones públicas. En el caso de Banzer, en el ejercicio de la más importante función pública del país, desde la Presidencia de la República”(Quiroga 1982:7 ).

Era, en suma, un juicio a quien provocó la más aguda recesión económica del país y precipitó la crisis del Estado del 52, tornando virtualmente a las Fuerzas Armadas en un partido político de la burguesía intermediaria. No obstante la repetida afirmación de que el Juicio de Responsabilidades fue eminentemente político, la malicie personal se impuso, cobrando la vida de Quiroga Santa Cruz, cortando también abruptamente la segunda ordalía. Antes hubo un primer intento de acallar su voz con el golpe de Estado del 1 de noviembre de 1979, utilizando a Alberto Natusch Busch para masacrar a 500 ciudadanos.

El golpe de Estado de los "Coroneles de la cocaína"

El 16 de julio es en La Paz un día especial, pues se celebra el grito independentista de Pedro Domingo Murillo efectuado en 1809. Los "ch´uqutas" aquel 16 de julio de 1980 se dedicaban a vitorear al protomártir, bebiendo "sucumbés" y cantando a voz en cuello "Oh Linda La Paz". La madrugada del 17 de julio de aquel fatídico año, cuando todavía los últimos noctámbulos no se recogían a sus hogares, un "flash" noticioso en las radios alertaba acerca de un alzamiento armado en un remota guarnición militar de Trinidad, en el departamento del Beni. Nadie en principio dio la debida importancia al pustch considerando, por el contrario, que como el 1 de noviembre de 1979 las masas populares derrotarían nuevamente al ejército, convocando más por protocolo que por obligación a una reunión del Comité Nacional de Defensa de la Democracia (CONADE) a realizarse en las dependencias de la COB en el paseo del Prado de la sede de gobierno.

La reunión se llevó a cabo en medio de las discusiones sobre la redacción del documento de rechazo al golpe de Estado y el consiguiente llamado a la resistencia, cuando de pronto irrumpieron en las puertas de la COB unas ambulancias que albergaban a los paramilitares, quienes de manera rápida y sorpresiva anularon cualquier reacción de los dirigentes de CONADE, cobrando la vida de Marcelo Quiroga Santa Cruz, Gualberto Vega y Carlos Flores Bedregal. Se acallaba así para siempre la voz del líder carismático y de los dirigentes sindicales bolivianos iii.

En realidad, el asesinato de Quiroga fue anunciado por Luis García Meza el 22 de junio de 1980, cuando en nombre de la razón última del Estado vociferó:

“(a)dvierto por última vez que las Fuerzas Armadas de la Nación no permitirán un ataque más a cualquiera de sus miembros o a la propia institución tutelar de la patria y los que se reiteren en sus insultos se atendrán a sus graves consecuencias. No se puede tolerar más esos ataques, esos insultos a las Fuerzas Armadas, como el caso de Marcelo Quiroga Santa Cruz, que sin saber nada, se ocupa de la vida económica y organizativa de la institución armada. A ese señor, las Fuerzas Armadas sabrán ponerle en su lugar y yo como hombre” (García Meza 1985: 8).

Esta provocación recibió al día siguiente, el 23 de junio de 1980 la digna y contundente respuesta del líder carismático, que a la letra sostuvo:

“(i)nvito al general García Meza a debatir públicamente, por el medio de comunicación que él prefiera, sobre la vida organizativa y económica de las Fuerzas Armadas, como un modo de probar cuál de los dos conoce más de ellas. Toda institución nacional, incluidas las Fuerzas Armadas y la Iglesia están sujetas a la crítica o elogio que su conducta merezca. En uso de un derecho constitucional y en cumplimiento de un deber ciudadano irrenunciable, seguiré ocupándome del análisis de la conducción de las Fuerzas Armadas, tantas veces como juzgue necesario. En cuanto a la amenaza de agresión física que, con propósitos intimidatorios, formula el general García Meza, por cuenta de las Fuerzas Armadas y en nombre suyo, debo aclarar que, sin bien no ignoro la demostrada peligrosidad de la misma, estoy, como siempre, resuelto a defender mi honra, mi vida y de los míos” (Quiroga 1985: 8).

Sus días estaban contados y los verdugos designados por los "Coroneles de la cocaína" preparaban la faena.

La noche de los "Cuchillos largos"

La hora fatal había sido precedida por una borrachera sin nombre llevada a cabo en el local "La Melgerejo" de propiedad de Hugo Dávila, situado en la populosa Villa Fátima, donde los paramilitares bebieron hasta las 10: 00 de la mañana para dirigirse luego a la sede de la COB. En las actas que cursan en la Excelentísima Corte Suprema de Justicia -en la ciudad de Sucre- y que se hallan en el Grupo de Delitos Nro. 2 calificado como "Asalto a la COB y otros asesinatos", se tienen los nombres de los paramilitares que tomaron las dependencias de la COB, a saber: Guido Benavidez Alvisuri; Tito Montaño Belzú; Andrés Ivanovic Tapia; Juan Carlos Peralta Valda; Galo Rubén Trufillo Braun; Daniel Torrico Balderrama; Gerardo Sanjinés Rivas; René Humberto Chacón Tavera; Víctor Barrenechea Aramayo; Juan Carlos Otalora Calderón; Víctor Maceda Arce; Jaime Sándoval Tarifa; y, Pablo Virgilio Ontiveros. Cabe resaltar que estos paramilitares se autodenominaron los "Cuchillos largos" y que en su mayoría fueron funcionarios policiales al servicio del Departamento de Orden Político (DOP) de la dictadura banzerista.

Los "Cuchillos largos", según su propia versión, con anterioridad participaron en marzo de 1980 en la captura, tortura y asesinato del jesuita Luis Espinal Camps. Este grupo paramilitar actúo bajo las órdenes directas de Luis García Meza y Luis Arce Gómez, quienes se apertrecharon en el Gran Cuartel de Miraflores durante el golpe de Estado y en el Palacio Quemado y el Ministerio del Interior una vez triunfante el cuartelazo. Los "Cuchillos largos" con posterioridad a la toma de la COB trasladaron a los sobrevivientes al Gran Cuartel de Miraflores, contando para el efecto con la "colaboración" de los "asesores" argentinos que obligaban a los actores políticos detenidos a "mirar al mar!".

El periodista Augusto Montesinos Hurtado, cuando trabajaba en "El Nacional" de Caracas el 18 de junio de 1981, al tener una entrevista con el Dr. Víctor Paz Estenssoro -de dilatada participación política en el país- obtuvo del mismo la siguiente declaración: "Nosotros -el MNR- hicimos en 1971 el golpe para el General Humberto Cayoja, pero éste fue herido por un señor Salcedo en la frontera con el Paraguay y tuvimos que cambiar de jefe militar y ahí encontramos a Banzer". Consultado por Montesinos acerca del putsch de los "Coroneles de la cocaína", el mismo Paz Estenssoro sostuvo: "por su parte, García Meza confesó que silenciaron al político Marcelo Quiroga Santa Cruz para defenderlo ante Banzer del juicio de responsabilidades y que la ingratitud del expresidente se muestra en los complots que le preparó al General García Meza".

Los disparos en la sede de la COB silenciaron para siempre al tribuno contemporáneo, dejando así una "Ordalía inconclusa" tal como dice el poema de Ramiro Barrenechea musicalizado por "Kalasaya" y "Canto popular". Los "Cuchilos largos" cumplieron así con el mandato de García Meza y Arce Gómez y, con ellos, los acusados en el Juicio de Responsabilidades a la dictadura del septenio.

En consideración a ello:

“(l)a pasión y la muerte de Quiroga Santa Cruz son por eso tan reveladoras por todo concepto. Con el rango que le da el ser el mejor orador de su tiempo, Quiroga asumió la peligrosa certeza en la impugnación del sistema prebendal que se desarrolló en su forma más general con Banzer. Se puede decir sin vueltas que Quiroga fue el denunciante más insobornable y poderoso de ese tiempo aciago. En la manera miserable con que fue ultimado, en el cumplimiento más protervo de una promesa hecha por García Meza ante el país entero, se puede encontrar la medida de lo que esto comprendía. El desenfado absoluto con que actuaron al desnudo García Meza y todo el extremismo militar era la prueba del nivel de no retorno al que había llegado la política y de la impotencia de la sociedad civil ahora sí ocupada por su propio Estado, el cual se había reducido a su mera expresión armada” (Zavaleta 1983: 23).

Las contradicciones de clase, en suma, en determinadas coyunturas se resumen en un individuo, de manera que su acallamiento es también el silenciar un proyecto político. Con la muerte de Quiroga Santa Cruz se acabó también con una propuesta, tal vez la más esclarecida, del socialismo en Bolivia. La ráfaga que acabó con el líder carismático se extiende al presente y se manifiesta como estupefacción. Es por ello que mientras no se de plenamente la democracia en el país los restos de Quiroga Santa Cruz no serán encontrados porque la memoria estatal no puede perdonar a quien hozó sentar en el banquillo de los acusados a sus criaturas más grotescas iv.

Epílogo

Marcelo Quiroga Santa Cruz en 1968 y 1979 fue el único actor político que se atrevió a acusar ante la justicia boliviana a dos exgobernantes, demandando su comparecencia en un Juicio de Responsabilidades, reservado para los mandatarios de la nación, siendo estos el Gral. René Barrientos Ortuño y el Gral. Hugo Banzer Suárez. Cuál moderno tribuno hizo del Parlamento una palestra donde su voz se levantó sobre la muchedumbre para denunciar al primero por poner al gobierno al servicio de la CIA y al segundo por una serie de delitos contra el Estado del 52. Un luctuoso 17 de julio de 1980 su clamor fue acallado por los "Cuchillos largos", quienes respondiendo a las órdenes de Luis García Meza y Luis Arce Gómez recurrieron al "espíritu de cuerpo" para reafirmar aquella frase exclamada por el líder carismático: son "una fuerza pretoriana al servicio del Virreynato".

En Sucre, por último, se sostiene que la Corte Suprema de Justicia de Bolivia sólo es superada por la Corte Celestial. Sin lugar a dudas en ella Marcelo Quiroga Santa Cruz volverá a tomar la palabra y acusará a quienes atentaron contra la humanidad concluyendo esta vez con las ordalías por él encendidas ante un Juez inmarcelible, incorruptible y severo: Dios.

Orlando Mercado Camacho

Bibliografía

GARCIA ARGAÑARAS, Fernando:
1993Razón de Estado y empate histórico boliviano: 1952 - 1982. La Paz/Cochabamba:
Los Amigos del Libro/Mala Yerba Editores

QUIROGA SANTA CRUZ, Marcelo:
1979El saqueo de Bolivia. La Paz: Puerta del sol

1982 Juicio a la dictadura. La Paz: MEP

1985 Bolivia en la mente y en el corazón. La Paz: s/e

QUIROGA SANTA CRUZ, Marcelo y José Ortiz Mercado:
1968"Demanda de Juicio de Responsabilidades contra el Presidente de la República y
Antonio Arguedas", en: Revista del Instituto de Sociología Boliviana (ISBO) Nro. 8
Sucre: URPSFX

WEBER, Max:
1979 El político y el científico. Madrid: Alianza

ZAVALETA MERCADO, René:
1980Las masas en noviembre. La Paz: Juventud

1. Recurrimos aquí a la noción weberiana de dominación carismática para hacer referencia a aquel actor político que resume en su persona al don providencial para atraer tras suyo a multitudes y encaminar a sus seguidores a la toma del poder (Weber 1979: 43 passim).

2. La concepción del "empate histórico" entre el Estado y la sociedad civil en principio fue formulada por René Antonio Mayorga y desarrollada con posterioridad por Fernando García Argañaras (1993: 13 passim).

3. No contentos con la "toma" de la sede de la COB, los "narcocrátas" ordenaron su demolición atentando contra el patrimonio de la clase obrera e, incluso, intentando destruir los murales que se tenían en dicho edificio, los que fueron rescatados por misiones internacionales.

4. El Congreso Nacional en la actualidad reinició el esclarecimiento del asesinato de Quiroga y la investigación sobre el lugar en el que se encuentran sus restos, pero delegó a la justicia ordinaria su moroso trámite y, asimismo, dejó de lado para siempre la solicitud de Juicio de Responsabilidades a Banzer.



[arriba]

 

SECCIONES

 
 
 
 
 
 
Marcelo Quiroga