Cancillería argentina tiene en su poder el documento
La Cancillería argentina ya tiene en su poder el exhorto suplicatorio emitido por el juez Rodolfo Canicoba Corral para detener y extraditar al ex presidente Hugo Banzer Suárez.
La información fue confirmada por el propio ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia, Gustavo Fernández, en conferencia de prensa, y añadió que el documento podría llegar al país “en los próximos días”.
“La Cancillería argentina remitirá (el exhorto) a la boliviana por medio de su embajada en La Paz. Me imagino que ese trámite durará dos o tres días”, expresó a la prensa local el jefe de la diplomacia boliviana.
El ex presidente y actual jefe del principal partido de gobierno es requerido por el juez Canicoba para que responda a las acusaciones de haber sido partícipe del Plan Cóndor, por el que los regímenes militares de los años setenta coordinaron la represión de sus opositores y causaron la desaparición de muchas personas.
Hasta el momento las autoridades del gobierno rechazaron el pedido del juez argentino de detener al ex presidente con el argumento de que la solicitud tenía serios “vicios de forma y fondo”.
La negativa para detener a Banzer fue impartida desde el Ministerio de Gobierno, cuyo titular, Leopoldo Fernández, pertenece al mismo partido (ADN), que el general Banzer.
PROCEDIMIENTOS
El Canciller boliviano, sin embargo, ratificó que la solicitud de extradición será resuelta por la Corte Suprema de Justicia de Bolivia. Hace tres días el presidente del máximo tribunal del país dimitió al cargo y las fuentes políticas afirmaron que esta renuncia se debió a presiones de parte del Poder Ejecutivo porque esta instancia en definitiva debe definir la posible extradición de Banzer a Argentina.
Fernández agregó que la orden de arresto “deberá esperar el dictamen de la Corte Suprema”, según señala el procedimiento judicial boliviano y la normativa internacional.
Precisó que de acuerdo al Código de Procedimiento Penal y los tratados internacionales, el trámite del exhorto suplicatorio se gestiona de Cancillería a Cancillería y, en este caso, dijo, nada tiene que ver la Interpol.
Inmediatamente después de que la Cancillería Boliviana reciba el exhorto suplicatorio, éste será enviado a la Corte Suprema de Justicia sin abrir ni conocer el contenido del documento, sostuvo Fernández.
Una vez que la Corte Suprema tenga en sus manos la solicitud de Canicoba, deberá pronunciarse, en el plazo de 48 horas, en sentido de que si el ex mandatario debe ser o no trasladado a Argentina para ser procesado por su supuesta participación en el Plan Cóndor.
En tanto, dijo el Canciller, la orden de captura preventiva contra el general Banzer, que recibió la Interpol en Bolivia, no puede ser ejecutada. “Tiene que esperar la resolución de la Corte Suprema de Justicia, ese es el procedimiento establecido en el Código de Procedimiento Penal de Bolivia y en las convenciones internacionales”.
A LA BOLIVIANA
El ministro de Informaciones, Mauro Bertero, reiteró a su vez el convencimiento del gobierno del presidente Jorge Quiroga de que los ex gobernantes deben ser procesados por la justicia boliviana.
Quiroga sucedió a Banzer en el mando del país hace cinco meses, tras la dimisión del ex presidente al cargo que obtuvo en 1997, esta vez por la vía constitucional al frente de su partido.
El ex presidente boliviano será internado mañana en una clínica de la ciudad de Santa Cruz, para ser sometido a su octava sesión de quimioterapia.
El oncólogo Luis Jordán, médico de Banzer, aseguró que una tomografía computarizada en el tórax y el abdomen de Banzer estableció que el cáncer de pulmón ha desaparecido y que en el hígado aún existen células cancerígenas que se intentará destruir en próximas sesiones.
“En este momento prácticamente no tiene nada de cáncer. El tratamiento ha sido efectivo y no se ve casi nada en la tomografía. Esto significa que el efecto ha sido excelente y se piensa continuar con quimioterapia”, aseguró Jordán.
Banzer había decidido quedarse en Bolivia y discontinuar su tratamiento en el hospital militar Walter Reed de Estados Unidos ante la posibilidad de que fuera detenido en otro país, tal como sucedió en Londres con el ex dictador chileno Augusto Pinochet.