PIDE PERDON EL DICTADOR

Afectado por un cáncer pulmonar terminal, Hugo Banzer renunció ayer en la ciudad de Sucre a la presidencia de Bolivia cuando le faltaba un año de gestión constitucional y pidió perdón a sus adversarios y víctimas de la dictadura.

"A los que tal vez perjudiqué, les ofrezco la mano extendida a todos ellos, en este momento supremo para mí", dijo el mandatario renunciante, quien pasará a la historia como el primer dictador convertido en presidente por el mandato de las urnas.

Durante su dictadura (1971-1978), más de 200 personas perdieron la vida, entre ellos decenas de indígenas que resistieron un paquete de medidas impopulares en 1974. Según los organismos de derechos humanos, su primer gobierno también dejó un saldo de 76 desaparecidos.

Visiblemente demacrado por la quimioterapia, Banzer, de 75 años, pronunció su discurso de despedida en la Casa de la Libertad, como se conoce un pequeño ex convento de jesuitas en Sucre donde se fundó la República de Bolívar el 6 de agosto de 1825.

"Siento que me voy sin haber cumplido mi tarea", dijo en uno de los tramos principales de su discurso de 10 minutos, en el que se dedicó a resumir los "logros" de sus dos gobiernos y a pedir apoyo para el vicepresidente Jorge Quiroga, de 41, quien lo sucederá en el cargo. El mandato de Banzer duraba hasta el año próximo. Había llegado a la presidencia en 1997.

Los miembros del Congreso estaban apretujados en la pequeña sala, junto con los invitados especiales, cuando Banzer, vestido de traje negro, intentó un balance de sus gestiones. "Yo no fui tras la política, sino que la política se cruzó en el camino de mi carrera militar", dijo el general jubilado.

Se refirió así a agosto de 1971, cuando encabezó la rebelión militar contra el gobierno populista del general Juan José Torres. Los muertos, presos y exiliados de esa época sumaron cientos. Las fuerzas de Banzer entraron a la Universidad de Santa Cruz y ametrallaron a estudiantes que estaban defendiendo al régimen de Torres. Cientos de campesinos fueron asesinados en diferentes actos de represión, y los asesinatos selectivos, como el del propio Torres, ocurrido en Buenos Aires en 1976, mancharon la gestión de Banzer.

"El país estaba en peligro y las fuerzas armadas, junto con los dos principales partidos políticos del país, me designaron para ocupar la presidencia a fin de que luchemos contra el totalitarismo que amenazaba a toda la región. Hicimos un gobierno positivo", dijo Banzer.

Aseguró que en esos años había en toda la región un clima político violento y que su gobierno tuvo que aplicar "medidas severas" contra algunas personas que intentaban "desestabilizar nuestro estilo de vida". Nada mencionó sobre la participación de su régimen en la Operación Cóndor, la red ilegal de detención de disidentes organizada por las dictaduras militares en los 70 en los países del extremo meridional sudamericano: Argentina, Brasil, Uruguay, Chile y Paraguay.

Sobre su gobierno democrático, al que accedió tras formar en 1982 su propio partido, la Acción Democrática Nacionalista (ADN), dijo que su objetivo había sido quitar a Bolivia de la lista de los países vinculados al narcotráfico y que eso fue logrado, aunque con muchos sacrificios. Sin embargo, según las mediciones oficiales, la eliminación de los ingresos de la droga provocó un colapso en la economía, especialmente en los sectores cocaleros, cuyos cultivos fueron sustituidos por otros menos rentables.

"Me hubiera gustado dejar la presidencia con el país en prosperidad", comentó, evocando tal vez que la pobreza azota a siete de cada diez bolivianos y que la corrupción acorraló a su gobierno en los últimos tramos de su gestión, antes de irse a un hospital militar en Estados Unidos, en julio último, para tratar su cáncer.

Al despedirse, en medio de la indiferencia de vastos sectores populares y pese a que se organizaron desfiles en varias ciudades del país, el presidente Banzer lanzó su última frase para la historia: "Espero de Dios su sentencia sabia y definitiva sobre mis actos en esta vida".

De inmediato partió para Santa Cruz, donde hoy deberá presenciar un desfile militar. Para permitirle vestir el uniforme de capitán general y la banda presidencial, que él desea lucir, la asunción del vicepresidente Quiroga como nuevo jefe de Estado boliviano fue dejada para una hora después de que concluya el desfile militar.

Será ése el último acto militar de Banzer desde el lejano 1939, cuando, con sólo 13 años de edad, llegó a La Paz y se incorporó al Colegio Militar. Había egresado como oficial superior en 1947 en Buenos Aires, donde recibió su sable de manos del presidente Juan Domingo Perón, un episodio que nunca dejó de mencionar.