El fantasma de la férrea dictadura de Banzer, asunto central de las elecciones bolivianas

El ex dictador, favorito en los sondeos, justifica las víctimas de su régimen

JAVIER ESPINOSA

CORRESPONSAL

LA PAZ.- En el primer cartel, sobre un largo rosario de nombres de «desaparecidos» y «asesinados» figura un mensaje ciertamente irónico: «¡Cuídese... Banzer sí cumple!». En el segundo, el viejo militar armado con un enorme pistolón y pisoteando una calavera proclama a voz en grito: «Modernizaré la Cámara Alta, reformaré la Cámara Baja y crearé la cámara... de gas».

Anuncios como los dos referidos han copado los muros y los diarios de la capital boliviana a escasas horas de que este país elija un nuevo presidente. El ex dictador Hugo Banzer figura como favorito en las encuestas que le dan entre un 20% y un 25% del favor del electorado. El viejo general de 71 años tendrá que superar, sin embargo, el fantasma de la férrea dictadura que dirigió entre 1971 y 1978.

El por entonces coronel Banzer -otro de los aventajados alumnos de la célebre Escuela de las Américas-, lideró el alzamiento militar de agosto de 1971 que tan sólo en La Paz dejó un saldo de más de un centenar de muertos. Según la Asociación de Familiares de los Mártires de la Democracia, durante su mandato «desaparecieron» o fueron asesinados 149 personas.

Cayetano Llobet fue uno de los muchos bolivianos que tuvieron que exiliarse en Chile. Para Llobet, «que el país, con una falta de memoria impresionante, siga rescatando la posibilidad de reivindicar como gobernante para el siglo XXI al dictador de los 70 dice peor del país que del dictador».

Por contra, sus seguidores -gente como Quiroga, candidato a la vicepresidencia por Acción Democrática Nacionalista, el partido que fundó Banzer en 1979- reivindican la mejoría económica que se registró entonces. «La economía creció un 6% anual y la inflación no pasó del 12%. Nadie ha podido hacer eso hasta ahora», dice Quiroga.

Desde los 80, el general parece haber sufrido una supuesta conversión democrática que incluso le ha reportado la adhesión de viejos enemigos como el sindicalista Juan Lechín -que encabezó la resistencia armada al golpe de Banzer- o el mismo Jaime Pasamora, al que encerró durante cuatro meses por comunista y después permitió ser presidente en 1989 con los votos de los parlamentarios de su partido.

Durante esta campaña, en un tono populista Banzer ha lanzado duras diatribas contra el neoliberalismo que auspicia el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada. Pero los familiares de las víctimas de su dictadura se han embarcado en una campaña publicitaria para contrarrestar la creciente popularidad del general. La iniciativa contó incluso con el apoyo del premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel quien criticó duramente la represión que ejerció Banzer.

VICTIMAS.- El general decidió rebatir los cuestionamientos durante una reciente intervención pública. Cuando un periodista le inquirió sobre las víctimas de la dictadura, Banzer respondió con un cáustico «no eran angelitos». Aunque el auditorio todavía no se había repuesto de esa contestación, el viejo general repitió el tono sarcástico: «¿Qué querían? ¿Que respondiéramos con pañuelitos blancos y con florecitas?», dijo.

Días más tarde, Banzer recuperó un tono más mesurado e intentó justificar el golpe de 1971 como un mal menor. «Todos tuvimos que pagar un lamentable costo para evitarnos algo peor», señaló el militar en una misiva dirigida a los ciudadanos que se publicó en numerosos diarios.

Para Amalia Aranibar, una vendedora de chucherías de La Paz, la controversia no tiene razón de ser. «¿Se imagina usted que en Chile eligieran a Pinochet?», responde sonriendo.