Al Hermano Pueblo Boliviano

Con mucha preocupación y dolor vemos la grave situación que atraviesa el pueblo boliviano. Muertes, represión y persecuciones por el reclamo justo del pueblo por el derecho a su patrimonio y la no entrega de sus recursos a manos de empresas extranjeras.

No se puede acusar al pueblo de narcoterrorista cada vez que reclaman sus derechos legítimos de decirle ¡No! a las privatizaciones y a la venta indiscriminada de los recursos naturales que, como en el caso concreto del gas boliviano, son y deben ser patrimonio del pueblo y no someterse a un saqueo sistemático.
Es necesario tener memoria y no olvidar el pasado para poder iluminar el presente. Antidemocráticos son aquellos que reprimen al pueblo. Antidemocráticos son aquellos gobiernos e intereses privados interesados en adueñarse de los recursos de otros pueblos, como los EE.UU. que ejerce toda clase de presiones sobre los gobiernos para lograr políticas de sometimiento y entrega y no vacila en acusar a los movimientos populares de terroristas cuando, en realidad, son ellos quienes ejercen el terrorismo contra otros pueblos.
Como hermano latinoamericano, RECLAMO AL GOBIERNO DE BOLIVIA QUE CESE LA REPRESIÓN. No es con la violencia, los asesinatos y la represión como van a resolver los problemas que afectan al pueblo boliviano, sumido en la miseria, la exclusión social y el desempleo.
EL GOBIERNO BOLIVIANO DEBE ESCUCHAR EL CLAMOR DEL PUEBLO. Es responsabilidad del gobierno proteger y velar por el bienestar del pueblo y no hacer uso de la represión violando los derechos humanos y poner en serio riesgo la democracia. Democracia significa que no falte comida ni dignidad en ninguna familia, que no haya Impunidad y que los responsables de crímenes contra el pueblo sean juzgados.
Quiero expresarles la solidaridad y apoyo en su resistencia y en la búsqueda de alternativas que fortalezcan una verdadera democracia en Bolivia y la defensa de los derechos humanos de todo el pueblo.

Junto con muchos hermanos y hermanas en el mundo, seguiremos atentos a los acontecimientos. Reciban el fraterno abrazo solidario y los deseos de Paz y Bien para todo el pueblo boliviano.


Adolfo Pérez Esquivel
Premio Nobel de la PazBuenos Aires, 17 de Octubre de 2003