CONGRESO DE LOS ESTADOS UNIDOS
CAMARA DE DIPUTADOS
WASHINGTON D.C.
Octubre 16 de 2003

Distinguido Presidente Sánchez de Lozada

Le escribo para expresar mi profunda preocupación por la seguridad de los manifestantes, basada en la violación de los derechos humanos que han estado ocurriendo durante las masivas protestas en Bolivia. En cuatro semanas de manifestaciones, bloqueos de caminos y huelgas, se ha estimado el asesinato de 50 personas, varios centenares de heridos, y un número no oficial de arrestados. Se dice que la mayoría de las víctimas en El Alto y en La Paz recibieron heridas de bala.
De acuerdo a los informes de Amnistía Internacional y Human Rights Watch, la mayoría de las muertes se dio cuando las fuerzas armadas fueron enviadas a El Alto con la autorización de usar la fuerza para asegurar la transitabilidad de cisternas de gasolina que se dirigían a La Paz. Las tropas dispararon gas lacrimógeno contra los manifestantes y abrieron el fuego con balas de guerra y balines. Se reportó también el uso de ametralladoras. Consecuentemente, varios manifestantes fueron víctimas por heridas de bala, entre ellos mujeres y niños. Se dice que la mayoría de la gente que protestaba estaba armada sólo con palos, piedras, hondas, aunque algunos habrían usado cachorros de dinamita.
Representantes de la Iglesia Católica, grupos de derechos humanos y sociedad civil en Bolivia y alrededor del mundo han criticado el uso de armas de guerra por las fuerzas armadas.
Mientras reconozco el deber de las autoridades bolivianas de salvaguardar la ley y el orden, las muertes demuestran que las fuerzas armadas han fracasado totalmente en considerar, apropiadamente, los derechos humanos de los manifestantes. Los estándares internacionales sostienen que la fuerza letal puede ser usada legalmente sólo cuando es estrictamente inevitable y con el fin de proteger la vida.
Con todo respeto, le solicito vehementemente asegurarse que las autoridades locales respeten los derechos humanos de los manifestantes y se garantice el respeto de los estándares internacionales establecidos por las Naciones Unidas, incluyendo: el Código de Conducta para oficiales de las Fuerzas del Orden (1979) y los Principios Básicos sobre el uso de la fuerza y de armas de fuego por oficiales de las Fuerzas del Orden (1990).
Espero que las autoridades trabajen hacia una solución pacífica del conflicto. Estaré monitoreando de cerca esta situación y le agradecería recibir información actualizada en este sentido, cuando ésta se haga disponible.
Atentamente,
Raúl M. Grijalva.
Diputado por Arizona
Miembro de las Comisiones Parlamentarias de Educación y Recursos de la Fuerza Laboral

Cc: Embajador Jaime Aparicio Otero