Discurso pronunciado por Gladyz Oroza de Solón Romero en la inauguración de la nueva sede de ASOFAMD que lleva el nombre de “Casa de la Memoria”


NO HAY DEMOCRACIA CON IMPUNIDAD

Excelentísimo Sr. Presidente de la República apreciado amigo Carlos, estimado Juan del Granado, compañeras Nila, Loyola y todos los presentes.

Hoy bajo el simbólico nombre de “Casa de la Memoria”, junto a José Carlos y todos sus compañeros desaparecidos, cumplo con el propósito de inaugurar este espacio que servirá para continuar consecuentemente, sin desmayar, en el comprometido trabajo de buscar la justicia, conocer la verdad y luchar contra la impunidad.

Muchos de los problemas que hoy sufre el país se originan por la institucionalización de la impunidad en Bolivia. Nosotras y nosotros condenamos los hechos recientes de Ayo Ayo pero al mismo tiempo no podemos dejar de advertir que mientras la justicia no actúe con la celeridad necesaria estas situaciones lamentablemente se volverán a repetir.

Sino se empieza por sancionar a los autores de las muertes de casi un centenar de bolivianos durante febrero y octubre del año pasado, de seguro proliferarán las acciones desesperadas. La justicia tiene que empezar por los de arriba, por Gonzalo Sánchez de Lozada y Sánchez Berzain. Hiere la memoria de nuestros seres queridos pensar que estos señores se librarán del juicio de responsabilidades, al igual que lo hizo Banzer, gracias a las tradicionales componendas políticas.

Sabemos de la difícil situación por la que atraviesa Bolivia y su gobierno. Estamos conscientes de todas las presiones que se ejercen desde dentro y fuera del país. Sin embargo, estamos firmemente convencidos, que en la defensa y preservación de la democracia jamás se puede negociar la justicia. Por eso, le pedimos que el Ejecutivo no promueva la aprobación del Convenio que les otorga inmunidad ante la Corte Penal Internacional a los civiles y militares norteamericanos que cometan violaciones a los derechos humanos en Bolivia. Por eso le pedimos que se abandone definitivamente ese proyecto de ley interpretativa de la Constitución por el cuál se otorga inmunidad e impunidad a los militares que cometan delitos en el ejercicio de sus funciones. Señor Presidente, estimado Carlos, todos los que cometen delitos, y asesinar es un delito, están sujetos a la justicia ordinaria.

La democracia y la estabilidad que todos valoramos jamás se puede anteponer al principio de la justicia. Preferimos sufrir y enfrentar nuevamente las adversidades de la prepotencia y el odio, que vivir con la conciencia culpable de haber aceptado la impunidad por una estabilidad coyuntural.

Como madre no quiero que ninguna mujer, hombre, hijo o hija sufra mi calvario que ya lleva 32 años. En estos momentos el juez de instrucción de Warnes que lleva adelante el proceso contra los autores de la desaparición forzada de mi hijo José Carlos ha pedido garantías constitucionales antes de emitir el auto de procesamiento por temor a las represalias de la cuál puede ser objeto.

Una vez que superemos ese obstáculo tendremos que garantizar que nuestro caso no vaya a los juzgados de provincia y que no suframos nuevamente la argucia de las excusas de los jueces que hasta la fecha suman la cantidad de 38.

En su última comunicación del 17 de mayo del 2.004 la Corte Interamericana de Derechos Humanos señala que a pesar de los avances logrados por el Estado boliviano aun faltan cumplir tres temas centrales:

El primero es que el Estado emplee todos los medios necesarios para localizar los restos mortales de José Carlos Trujillo Oroza como un paso real hacia la búsqueda de los restos de todos los compañeros detenidos desaparecidos. Estimado Carlos seguramente para un Presidente de la República hay temas mucho mas importantes en el ámbito de la política y la economía, pero para una madre, que como yo se encuentra al final de sus días, no hay tarea mas importante que encontrar los restos de su hijo para darle cristiana sepultura.

El segundo tema que queda pendiente ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos es el de investigar, identificar y sancionar a los responsables de la desaparición de mi hijo.

Y el tercer tema pendiente es la tipificación del delito de desaparición forzada de personas en nuestro ordenamiento jurídico interno.

Esta conflictiva situación que atraviesa ahora el país, es el resultado de 22 años de una democracia mal conducida y que fue conquistada con la vida de centenares de bolivianos y bolivianas que hoy nos acompañan aquí en espíritu.

En este pequeño recinto están ellos, los desaparecidos que nos recuerdan que su vida no la dieron en vano, que lucharon por la igualdad y un mundo mejor para todos los bolivianos.

Deseo manifestar mi profundo sentimiento de agradecimiento a todos los que nos han acompañado consecuente y solidariamente en este arduo y largo caminar. Hemos sentado un precedente y junto con las compañeras de Latinoamérica se ha abierto una lucha en la conciencia de la humanidad. Los desaparecidos están presentes junto a nosotros y no desfalleceremos hasta encontrarlos.


La Paz, 21 de Junio del 2.004

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